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| Oct 23, 2009 | En profundidad

‘Lo más grave está por llegar’

Jairo Puente Bruges

Jairo Puente Bruges

¿Qué tan enloquecido está hoy el clima a nivel mundial y local?

El aumento de la frecuencia y la intensidad de los huracanes, como resultado del calentamiento global, son anomalías pronosticadas por los investigadores desde los años 90. Lo más grave está por llegar. Pavorosas inundaciones, desaparición de islas y de ciudades costeras como Cartagena, incendios forestales que podrían destruir parte de la Amazonia y otras selvas, sequías, enfriamientos brutales y súbitos de algunas regiones y proliferación de enfermedades, son otros desastres esperados por cuenta del calentamiento global.¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos y que perjudican el medio ambiente?

El error mas frecuente es creer que estos problemas se solucionaran con pañitos de agua tibia. Es importante reconocer que son problemas estructurales cuya solución pasa por cambios culturales significativos y profundas modificaciones en hábitos de consumo y sistemas de producción.

¿De qué manera podemos colaborar para tratar de reversar la situación?

El problema de fondo es político así que el mayor aporte que pueden hacer los ciudadanos es elegir buenos presidentes y congresistas, algo que no está ocurriendo. En los diferentes foros mundiales sobre el agua -por ejemplo- se concluye que los principales problemas relacionados con el agotamiento del líquido son la corrupción y el mal manejo de los recursos. Por supuesto que si no se nombran en los altos cargosos funcionarios competentes y honestos los problemas continuarán.

¿Nuestras empresas (me refiero a las locales) qué tanto han aportado al calentamiento global?

El aporte en general de los países menos adelantados es bajo con relación al mundo industrializado. En el caso de Bucaramanga, considerando que no posee un gran parque industrial sus aportes al calentamiento global son mínimos. En el departamento y en general en el país los mayores aportes de gases de invernadero provienen de la tala de árboles y las actividades agrícolas y pecuarias.

¿Hacia dónde nos lleva toda esta situación?

Según los científicos estamos caminando con los ojos abiertos a un escenario apocalíptico, si las tendencias no cambian. Las opiniones de los científicos coinciden con lo que se observa en la vida cotidiana. Ciudades como Cali enfrentan hoy prolongados racionamientos, Bucaramanga no está lejos de los mismos y ojo con lo que está padeciendo Barichara desde hace varios años.

Si usted tuviera la facultad de tomar decisiones en la ciudad ¿qué haría?

Bucaramanga enfrenta hoy una grave amenaza que es el desarrollo de proyectos de minería a cielo abierto en zonas de páramos, donde nace el agua que abastece la ciudad. Estos proyectos es posible realizarlos en páramos porque el gobierno nacional cambió la legislación que prohibía expresamente el desarrollo de “proyectos, obras y actividades que se pretendan ejecutar en áreas de páramos y nacimientos de aguas”.

Por lo demás, las ciudades tienen problemas locales, como es el caso del fenómeno llamado Isla de Calor, que se le suma al calentamiento global. Este fenómeno está relacionado con la desaparición de zonas verdes en ciudades como Bucaramanga, que dejó de ser la ciudad de los parques y se convirtió en la ciudad de los parqueaderos. Y estas decisiones sí dependen de los alcaldes, que todavía no toman en serio el tema ambiental.

El tema de los aerosoles

Diferentes estudios concluyen que los programas de control de la contaminación del aire por aerosoles (algunos asociados a óxidos de azufre y nitrógeno) agravan el calentamiento, ya que los aerosoles (partículas en suspensión en el aire) absorben la radiación solar o la irradian hacia el espacio. Así que la tierra se enfría por efecto de los aerosoles, pero se calienta en la medida que aumentan en el aire los gases de invernadero (dióxido de carbono, metano, otros); por ello hipotéticamente sería deseable mantener los aerosoles para neutralizar el calentamiento global.

El problema es que los aerosoles producen la lluvia ácida y además ocasionan millones de muertes anuales. De ahí que las autoridades han priorizado su control. La paradoja es que su disminución en el aire, aunque reduce las enfermedades cardiorrespiratorias, genera un mayor calentamiento global. ¿Qué hacer? ¿Detener los programa  de control de aerosoles? No, concluyen los científicos, lo que esto implica es que hay que hacer esfuerzos mucho más grandes para controlar los aerosoles y al mismo tiempo los gases de invernadero, para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.