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| Mar 11, 2011 | Periodista del Barrio

Y las alarmas no se callan

Las alarmas de los carros estacionados desesperan a los vecinos.

Sería bueno que las autoridades hicieran algo al respecto.

La carrera 31 entre calles 51 y 52 se convirtió en un parqueadero público. Quienes allí estacionan carros dejan las alarmas activadas y estas se disparan por cualquier motivo.

Los vecinos deben esperar que los ‘pobres’ dueños de esos vehículos terminen de hacer sus vueltas para acallar el ruido de las alarmas. Sería bueno que las autoridades hicieran algo al respecto.

Por: Jose Garcia Periodista Del Barrio