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| Dic 2, 2011 | Columnistas

¿En qué paró el paro estudiantil?

Apoyé el retiro de la Ley 30, pero pienso que no se tienen muchos argumentos en este momento para solicitar el retiro de la fuerza pública de la U y mucho menos para exigirlo, pues el Esmad está en la universidad debido los desmanes cometidos en junio.

Así las cosas, no se tiene el mejor escenario para solicitar tal cosa, por lo que no debió ser condición para reanudar las clases, sino más bien solicitud acompañada de un compromiso de cambio y una actitud positiva hacia la academia y hacia la universidad y sus directivas.

Cuando se le está acabando la vida productiva a un profesional, es cuando se lamenta el tiempo perdido, obvio que no me estoy refiriendo al tiempo que duró la huelga, porque por ese tiempo se logró que el Gobierno retirara la Ley 30 del Congreso.

Moraleja: El haber logrado suspender el trámite de la Ley 30 en el Congreso mediante una vía de hecho, no justifica este proceder.

Siempre se deben agotar todos los canales de la ‘diplomacia’ y mucho más después de haber ganado una batalla.

Ahí se debieron deponer las armas y seguir por los caminos del diálogo, sin chantaje ni triunfalismos, que creo que fue uno de los factores que contribuyó a la soberbia de los ‘negociadores’ al momento de reiniciar las clases.

En ese momento no se pensó para nada en la pérdida de tiempo ni mucho menos en los padres de familia que somos los que pagamos en primera instancia los platos rotos, sobre todo en lo que tiene que ver con el bolsillo y sí, definitivamente sí, en eso fue en lo que paró el paro.

Por: Jairo Velandia