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| Dic 16, 2011 | Columnistas

Ciudad, cultura y espacio público

Gilberto Camargo Amorocho. columnista de GENTE

Gilberto Camargo Amorocho

Algunos tratadistas sostienen que hablar de ciudad por lo general se asocia a una idea o concepto, a la imagen o a la representación verbal. Pero otra cosa es el hecho físico, de lo urbano como realidad tangible, por eso afirmamos que la arquitectura hace a la ciudad.

La polis (ciudad) es lugar de convivencia, tolerancia, socialización y génesis de una cultura.

Esto significa que lo propiamente urbano no consiste en la aglomeración de edificios, sino en los espacios que hay entre esos edificios, lo de adentro es privado y lo público son los espacios abiertos.

La ciudad la hace al espacio público, es lo fundamental y lo que define lo urbano.

Pero no todo lo abierto y público permite la socialización y el convivir, por ejemplo las áreas que se dejan para los vehículos o los paseos peatonales invadidos, son lugares desagradables que no permiten el relacionarse con los demás, caso Bucaramanga.

Esa falta de espacios colectivos hacen que tengamos ciudades con poca fuerza cohesionadora en sus habitantes, lo que impide que una ciudad sea ciudad.

Esos espacios los definen sus formas y bordes, por sus límites arquitectónicos. Sin espacios colectivos de socialización es poca la imaginabilidad, al respecto.

El urbanista Kevin Lynch (1918-1984) decía: “Nada se experimenta en sí mismo sino siempre en relación con sus contornos, con las secuencias de acontecimientos que llevan a ello y con el recuerdo de experiencias anteriores. No somos solo espectadores sino actores que compartimos el escenario con todos los demás participantes. Nuestra percepción del medio ambiente no es continua, sino parcial y fragmentaria. Casi todos los sentidos entran en acción y la imagen es realmente una combinación de todos ellos. La planeación urbanística y el diseño debe nacer del estudio sobre cómo se percibe y desplaza la gente por la ciudad”.