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| Dic 9, 2011 | Columnistas

Cruzada por una Bucaramanga mejor

Gilberto Camargo Amorocho. columnista de GENTE

Gilberto Camargo Amorocho

Los duros en Antropología Urbana anuncian que cuatro condiciones mínimas debe cumplir una ciudad: sociabilidad, bienestar, seguridad y cultura.

Invito al lector que evalué su propia experiencia de vida con Bucaramanga en relación con dichas condiciones.

Se dice que si el habitante siente satisfacción al hacer este análisis, es porque la ciudad aún tiene espacios pequeños en medio de su grandeza.

Esto se refiere a la sociabilidad que engendra la camaradería de cuadra, buen vecino y barrio, la seguridad está garantizada porque hay administración municipal y clase empresarial que fomenta el empleo, la productividad y un sistema de bienestar social casi general.

Por ente también hay baja tasa de criminalidad en relación con otras ciudades, igualmente existe pobreza, pero no miseria intolerable, además la cultura es bienvenida en todos los sectores con todas sus componentes y en grandes proporciones.

Eso significa que hay teatros y conciertos para todos los gustos, bibliotecas públicas que nunca cierran, donde se puede ver gente a toda hora.

Se dice que esa ciudad invita al placer de caminarla, donde la tertulia del parque nos convida a conocerla más, saber de sus misterios e incita a descubrirlos.

Es la ciudad donde se siente el “estado de coherencia espacio-temporal”. Son urbes con muchos barrios que tienen su propia identidad y costumbres tradicionales y que preservan un sabor a intimidad, allí la diversidad no deja entrar la monotonía.

Esto las hace atractivas. Muchas perdieron ese encanto por la industrialización, tipos de urbanismo y la falta de mitigar con tiempo los problemas.

Hoy solo resta decir que la única ciudad que sobrevive para seres humanos es el pueblo pequeño, u otra que ofrezca alternativas de pequeñez dentro de su grandeza ¿Sera posible volver a esa Bucaramanga?