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| Dic 9, 2011 | Punto de Vista

Que no reine el descontrol

Fabio Peña, editor de Gente.

Fabio Peña, editor de Gente.

La llegada de diciembre parece no cambiar mucho la situación de descontrol que se vive en varios sectores del área metropolitana, o mejor, parece empeorarla.

Por un lado, la desmedida proliferación de ventas ambulantes hace que la ciudad se vuelva caótica.

Las calles parecen ríos de personas, no porque ellas deseen ir por allí, sino porque no hay andenes por dónde transitar.

Los espacios para la gente son apoderados por zorras, tapetes, costales, chazas y hasta armarios completos donde se exhibe todo tipo de artículos.

Invasiones de colonias de personas de otros países y regiones de Colombia muestran sus mercancías, teniendo, en muchas ocasiones, negocios en locales establecidos.

A ellos se suman otros vendedores locales que empiezan con una o dos bolsas de cebolla y hoy ya tienen todo un ‘minimarket’ callejero.

Los esfuerzos por controlar la desmesurada aparición de vendedores ha sido superada por la avalancha de puestos ambulantes, a los que parece que no les llega la autoridad o que, en muchos casos, tiene respaldo político.

Se necesita una verdadera política para los ambulantes en el que se les respete el derecho al trabajo, pero haciendo respetar también el derecho al espacio público que tiene el resto de la ciudadanía.