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| Abr 20, 2012 | En estas calles, Histórico

Bolarquí y el encanto de sus casas

La casa donde funciona la Incubadora de Santander es una de las más destacadas en Bolarquí.

La casa donde funciona la Incubadora de Santander es una de las más destacadas en Bolarquí.

 

Dicen los historiadores que por los años 20 había en la ciudad lo que se conocía como la gran hacienda Cabecera del Llano, que iba desde el Cerro de Pan de Azúcar hasta la carrera 22 y de la calle 34 a la calle 56 aproximadamente.

Agregan los conocedores del tema que en la década siguiente el terreno se fue parcelando. Surgieron así los barrios Sotomayor, Bolarquí y Antiguo Campestre.

Nadie sabe con certeza la fecha de creación de Bolarquí ni el origen de su nombre, lo que se sabe es que un arquitecto antioqueño que se había asociado con santandereanos, trajo un plano circular que fue base para la demarcación y construcción de las calles, que aún conservan esa curvatura especial, como la palma de una mano.

A comienzos de los años 40 una cooperativa creada por empresarios de la región permitió a distinguidas familias adquirir allí terrenos y edificar las primeras viviendas.

Se convirtieron así en moradores del barrio los señores: Rafael Olaya, Alejandro Galvis Galvis, Mario Acevedo Díaz, Genaro Rueda, Antonio Vicente Amaya, Humberto Gómez Arenas, Víctor Alarcón, Héctor Forero Blanco y Benigno Jiménez Peñuela.

Un barrio con distinción

Hernando Amaya Mantilla

Hernando Amaya Mantilla

Hernando Amaya Mantilla, hijo de uno de los primeros ‘colonizadores’ de la zona, cuenta que Bolarquí quedó comprendido entonces de la carrera 23 a la González Valencia entre calles 56 y 50, en una especie de abanico.

Sus manzanas estaban conformadas por apenas cuatro o cinco casas y en sus alrededores solo se observaban el colegio de La Presentación y Conucos.

Con el paso del tiempo y el desarrollo urbanístico Bolarquí fue cuna de dos importantes empresas: Lechesán y la fábrica de gaseosas Niágara.

Entre los arquitectos, diseñadores y constructores de las primeras viviendas se encuentran los señores Luis Carlos González Mutis, Ángel M. Pradilla y Antonio Moreno González.

Casas con historia

Actual Clínica Metropolitana

Actual Clínica Metropolitana

Importantes familias de la ciudad fueron ocupando los predios.

Sus casas, de variado diseño y con características propias del periodo de transición, se fueron haciendo a gusto de los compradores.

Se mezclaron entonces diversos diseños en verdaderas obras de arte arquitectónicas.

El barrio se llenó de personajes de la ciudad, reconocidos profesionales que ayudaron al desarrollo de la ciudad y del país.

En la calle 55 A con 29 tuvo su residencia don Jaime Ardila Casamitjana, fundador del diario El Espacio. Muy cerca vivió don José Ramón Moreno, y en otro predio aledaño compró casa don Carlos Ardila Lülle, donde vivió una de sus hermanas. Hoy esos terrenos están ocupados por la Clínica Metropolitana.

 Primeras casas de placa, aquí funcionó durante muchos años la pizzería La Fragata.

Primeras casas de placa, aquí funcionó durante muchos años la pizzería La Fragata.

Por los lados de la calle 55 A con carrera 28 habitó don Julio Obregón (gobernador de Santander), casa que posteriormente fue habitada por la reina Tulia Inés Gómez Porras.

En los alrededores de esta zona se registró un lamentable episodio en los años 70 con el secuestro de una niña, hija de uno de los empresarios de la ciudad. El incidente ocurrió al parecer por problemas de negocios, pero por fortuna terminó con la liberación de la menor.

La casa de los mil metros

La casa de los mil metros

La casa de los mil metros

Como característica especial de las viviendas del sector figura que muchas de ellas eran

hasta de mil metros cuadrados, como el caso de la que habitaban los Amaya Mantilla, que hoy se conserva y en cuyo patio trasero hoy se levanta un edificio de varios pisos.

En esta casa funciona hoy Colseguros

En esta casa funciona hoy Colseguros

Otra de las familias de la época fue la de don Raymond Saaibi, quien según Hernando Amaya, se ganó un día el sorteo extraordinario de Navidad, que le entregó dos millones de pesos con los cuales construyó un edificio y una casa.

Un atentado frustrado

Otra de las viviendas reconocidas de la zona es la que ocupó don Félix Joaquín Amaya, que comprende la esquina de la calle 55 con 28.

Allí, en los años 80, se registró un atentado con explosivos que terminó con la muerte del terrorista, al parecer, un joven de 14 años que hacía parte de la guerrilla.

Mucha historia en cien metros

Calle 54 con 27, donde funciona el restaurante Di Marco

Calle 54 con 27, donde funciona el restaurante Di Marco

En cercanías de la carrera 27 con calle 54 se encuentran varias casas con una llamativa arquitectura e historia.

Por un lado está la casa diseñada por Antonio Moreno González en 1960 y que habitó Jorge Enrique Cote Gómez, en cuyo jardín hoy funciona el Restaurante Di Marco y en lo que es su sala, comedor y demás servicios funciona una importante empresa.

Frente a esta se encuentra la casa que hoy es de Incubadora Santander y cuyos balcones eran tribuna para los desfiles de la carrera 27 como el del general Rojas Pinilla y de Mario Moreno ‘Cantinflas’.

Casa de Nepomuceno Cartagena

Casa de Nepomuceno Cartagena

Atravesando la 27 está la casa de don Nepomuceno Cartagena, terminada en 1957 por Ángel M. Pradilla, el mismo que construyó el teatro Unión. Quienes conocen la casa por dentro dicen que parece un club social, con piscina incluida, grandes salas y enormes comedores, una de cuyas mesas fue heredada por la Unab, según cuenta Tiberio Gómez.

El gran suceso de la época fue el costo de la obra: Un millón de pesos.

Casa de la familia Acevedo

Casa de la familia Acevedo

Por la misma calle, pero más hacia el occidente, está la casa de la familia Acevedo (reconocidos músicos), diseñada en 1945, con una estructura alta llena de ventanas, grandes salones y un inmenso jardín interior.

Conserva en su fachada el escudo de armas de los Acevedo de España.

Casa Galvis, en la avenida González Valencia.

Casa Galvis, en la avenida González Valencia.

Infaltable en este recorrido es la casa de don Alejandro Galvis Galvis, una de las más emblemáticas de la zona y que conserva gran parte de su estructura, pese a ser construida a mediados de los 40.

Sus salones, jardines, comedores y amplias habitaciones con balcones la hacen uno de los sitios de referencia del barrio Bolarquí, que hoy es mezcla de añoranzas y un gran desarrollo comercial.

Comentarios

  1. GLORIA LEON dice:

    EXCELENTE y muy veridico lo mencionado en el periodico LA GENTE esta zona de la ciudad, tiene mucho futuro y ha sido cuna de reconocidas, prestigiossos y exitosas personas y familias.
    QUE BUENO Y OPORTUNO que elaboren esta publicacion el el periodico; de esta manera valoraremos mas nuestra ciudad y las zonas que realmente se debe invertir