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| Abr 13, 2012 | Columnistas

El hacinamiento

Por: Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Amontonamiento, acumulación, aglomeración de personas o animales en un mismo lugar de manera excesiva.

Esta palabra está muy de moda en la vida urbana y es perentorio que se entienda las consecuencias funestas de su perduración. Una manera de mitigar su práctica está en la evolución del conocimiento.

Ya existe regulación a través de normas y reglamentación que el mundo aplica. El grado de cumplimiento por parte de una autoridad y acatamiento por parte de una comunidad determinan un rango sobre un nivel cultural de una ciudad. En Bucaramanga tenemos ya ejemplos y sin tanto análisis detectamos su presencia.

Lo hay en las aulas escolares, algunos secretarios de educación o rectores con el fin de ahorrar nómina de profesores permiten aulas con más de 40 alumnos.

También detectamos hacinamiento en las calles, hoy vemos cómo la carrera 33 entre calles 56 y 45 cada semana aparecen 5 vendedores ambulantes más y la movilidad peatonal se vuelve incomoda.

Muchas veces conjugar la palabra hacinar se vuelve oficial y legal, porque la no presencia de la autoridad es permisión y toda pareciera funcionar como un secreto público. También se conjuga hacinar con el POT permitiendo altas densidades en sectores como Cabecera, ya lo estamos sintiendo en la calle 42 entre carreras 27 y 33, de 100 personas y 12 carros por manzanas pasamos a multiplicar dicha cantidad por 10.

También el hacinamiento  se nota en las vías, la movilidad ahí es la víctima, igual dentro de un bus público y en muchos hogares, donde en una sola habitación duermen 10 personas… y qué decir de un hospital, especialmente en las urgencias.

Ya los expertos en Salud Pública definen el hacinamiento como característica de enfermedad.

Es pues un término que debemos tener en cuenta en muchos episodios de nuestra vida moderna y sobretodo en la conservación del recurso natural, comprender profundamente su significado es entender un poco el tipo de calidad de vida que nos estamos dando.