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| May 4, 2012 | Columnistas

¿Democracia participativa?

Colombia pasó de ser una democracia representativa a una, al parecer, participativa. Y digo participativa porque la Constitución de 91 le dio al ciudadano un gran “poder” del cual surgirían grandes y numerosos liderazgos como consecuencia de los cambios estructurales del Estado Colombiano.

Una Constitución muy nutrida con toda una serie de derechos de avanzada dentro de los que se destacan los de tercera generación así como la tutela, que se ha convertido en la más revolucionara herramienta de restablecimiento de derechos.

Pero a pesar de contar con una constitución moderna y de avanzada, ésta no ha alcanzado la madurez suficiente en el consciente colectivo de la mayoría de los ciudadanos en virtud de una serie de elementos:

La ignorancia que podemos tener los seres humanos como lo es en primer lugar la ignorancia idiomática que se refiere a quienes no saben leer ni escribir, segundo la ignorancia informática quien es el que no tiene la capacidad de hacer uso de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones y en tercer lugar la ignorancia política que es la que impide  tener la capacidad de darle una interpretación y discernimiento claro a los hechos políticos que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos.

Pero, ¿qué tiene que ver la ignorancia política con la democracia participativa? Mucho porque la participación ciudadana va más allá del voto y de elegir gobernantes. Es poder debatir, controvertir, disentir, oponerse con razones justificables, conocer los mecanismos de participación ciudadana y tener la capacidad de hacerlos efectivos de forma real y tangible.

No en una aparente participación que muchas veces resulta manipulada o vulnerada con estratagemas cuestionables y habilidosamente elaboradas por algunos gobernantes y equipos de colaboradores.

No busco hacer señalamientos directos contra nadie, pero sí despertar la conciencia de los ciudadanos para que sepan elegir sus gobernantes, que sepan que la realidad que se vive es por ellos y que podemos ser dueños de nuestro futuro.

Por esto ser ignorante político es la peor decisión, digamos adiós a la indiferencia y tomemos como parte de nuestro proyecto de vida ser ciudadanos responsables con la democracia y con nosotros mismos.

Solo así podremos decir que somos una democracia realmente participativa.

Por: Fredy Horacio Chinchilla Reyes

Ex Edil Comuna 12