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| Jun 8, 2012 | Columnistas

Bucaramanga oriental

Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Recorrer parte de los barrios residenciales de la zona oriental de Bucaramanga es aun reconocer toda una valiosa historia de la arquitectura y la planeación urbana de la ciudad, gestión esta que hace unos años fue ejemplo en Colombia con certificación internacional.

Los autores interpretaron y acataron muy claramente el verdadero objetivo que buscaba el futuro morador.

Algunos barrios como Los Cedros y sus alrededores son una muestra clara de una verdadera propuesta urbana bien intencionada.

Allí aún encontramos el ejemplo del diseño a escala humana con los estudios técnicos que realmente demuestran que sí es posible hacer ambientes acorde a las necesidades de nosotros los humanos y en coherencia con la conservación de la fauna y flora que nos rodea, sin necesidad de alterarla.

Sobradas áreas verdes como parte de zonas comunes de algunos conjuntos, ratifican lo anterior.

Como dicen los urbanistas, allí aún está latente la verdadera fusión productiva entre lo citadino y lo rural. Conocer los interiores de las viviendas facilita interpretar el sueño del diseñador, eran épocas que para extender ciudad en su crecimiento y desarrollo, no había necesidad de arrasar bosques o taponar quebradas, lo contrario, los frondosos árboles y los metros cuadrados de sombra aumentaron y por ende la calidad del aire.

Qué bueno ver que estos ejemplos en Bucaramanga aún están vivos. Allí las nuevas generaciones de profesionales especializados en estos campos tienen un ejemplo para continuar aplicando en el resto de la urbe.

Es un deber fortalecer el control ciudadano para preservar estas zonas y como lo dijo nuestro alcalde Luis Francisco Bohórquez en su campaña, según valla colocada en la zona: “Los cerros orientales no están en venta”.