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| Jun 22, 2012 | Columnistas

Intermitente o direccional, el mismo problema

José Torres

José Torres

Bumangueses o no, tenemos en nuestras manos una solución al problema de movilidad que vivimos en la ciudad hace más de 5 años: usar el direccional o la luz intermitente.

No suena tan convincente a simple vista, pero si todos los usáramos a la hora conveniente aportaríamos en la disminución de insultos, de emisión de sonidos y en el desgaste diario sufrido por los perennes trancones.

Pero no es una labor solo nuestra, también está en manos de las autoridades de tránsito hacer cumplir esta norma, pues no es lógico que pase un agente (ya sea de la Policía o de Tránsito) frente a falta de estas, y no se sancionen a los infractores.

Sería bueno entonces recordarles a estos señores que sí existe la ley al respecto en el Código Nacional de Tránsito: “Artículo 60. Parágrafo 2°. Todo conductor, antes de efectuar un adelantamiento o cruce de una calzada a otra o de un carril a otro, debe anunciar su intención por medio de las luces direccionales y señales ópticas o audibles y efectuar la maniobra de forma que no entorpezca el tránsito, ni ponga en peligro a los demás vehículos o peatones. (…) Artículo 67. Todo conductor está obligado a utilizar las señales direccionales de su vehículo para dar un giro o para cambiar de carril”.

Y a esto, como en países europeos, debería añadírsele especificaciones y sanciones como: encender el intermitente y no usarlo, es decir, no hacer el giro que sus luces sí están indicando. De igual manera llevarlo encendido, o encenderlo contrario al giro que se desea hacer y obligar a prender la luz 80 metros antes del cruce y no 2 como lo vemos a diario en nuestras calles.

Está visto que solo tocando nuestros bolsillos aprenderemos a culturizarnos y a cuidar una ciudad que no es de nadie más que nuestra.