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| Jul 13, 2012 | Punto de Vista

Los niños de la calle

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

Todas las noches, cuando el semáforo cambia a rojo, frente al parabrisas aparece un niño con unas pelotas de colores que lanza hacia arriba y luego hace rotar por sus manos con una gran habilidad.

Terminada su presentación, que dura lo que tarda el semáforo en cambiar, corre por una moneda que le brindan los conductores, espectadores de un show que dura treinta segundos, pero que encierra un grave problema social.

Como este niño hay cientos en las calles de la ciudad haciendo lo mismo, o vendiendo caramelos, o limpiando vidrios, o estampitas o en el peor de los casos sentados detrás de una cartelera que anuncia que son desplazados.

Son los menores abandonados de nuestro país, los mismos que algún día serán grandes y que por su condición engrosarán los cordones de miseria.

¿Qué oportunidades hay para ellos? ¿Qué les brinda el Estado? ¿Qué les ofrece el gobierno?

Las esquinas se están llenando cada día de más y más menores de edad que viven de la caridad, muchas veces amparados por un adulto que los explota y los humilla.

Mientras tanto la sociedad sigue ciega y el gobierno lento para brindar soluciones.

Pareciera que ellos ya fueran parte del entorno, objetos de una ciudad que en ocasiones vive más pendiente de la novelería farandulera que de la cruda realidad que tenemos ahí, en la esquina de la casa.

Esos niños merecen ser sacados de la calle con acciones y programas concretos que sean soluciones definitivas.