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| Ago 31, 2012 | Punto de Vista

La movilidad y el saber conducir

Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Las normas de conducción no son un capricho de las autoridades, son normas para evitar accidentes y lograr una movilidad más organizada en los núcleos urbanos.

Muchos creen que tener licencia es ya sabérselas todas. Ahí hay una falla de las direcciones de tránsito, es importante antes de entregar ese documento haber evaluado al futuro conductor y exigirle más, cada vez que sea sancionado.

Es inconcebible que un taxista que es un servidor público que conoce la ciudad, obvie un pare y genere un accidente como el reciente en la carrera 24 con calle 34.

Ahí hay culpa también de las autoridades, si los accidentes en ese lugar son continuos, por qué no instalan un semáforo? Otra pregunta: ¿Están las empresas de taxis evaluando a sus futuros conductores?

Las empresas de buses urbanos son otra perla, son los campeones de la violación del derecho al buen transitar y nada hacen por aportar a la ciudad, al empresario solo le interesa que el ingreso diario.

Creo que una buena movilidad se impone siendo organizados, comprometidos, tolerantes y va desde saber calcular la capacidad de carga que tiene Bucaramanga para mantener los promedios de velocidad, fomentar el caminar más y conducir menos, con semaforización específica, construcción de ciclovías, estimular el transporte masivo, hasta el control de la restricción del número de vehículos.

Hoy, la movilidad búcara aún funciona, lo demuestra la cantidad de gente que labora en la meseta y almuerza en su casa, pero el caos es latente y el futuro incierto si no nos culturizamos e invertimos.