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| Sep 21, 2012 | Columnistas

Los semáforos peatonales

Gilbergo Camargo Amorocho

Gilbergo Camargo Amorocho

¡Son una necesidad urgente! Bucaramanga ya superó la capacidad de carga de automóviles, es un lugar hipertenso y la circulación es alta. Atravesar una calle hoy es un deporte extremo: se debe tener toda una preparación mental y física.

Es inmensa la cantidad de adrenalina que se produce y como dicen los cardiólogos, caminar por área de movilidad vehicular a gran rapidez es incrementar la frecuencia cardíaca.

Se contraen los vasos sanguíneos, se dilatan los conductos de aire y se participa en la respuesta a esa odisea de huirle a un automóvil de ida y a otro de venida, a la moto que aparece por donde no debe, es allí donde el gran patrón es el sistema nervioso, simpático.

Los peatones pedimos que no lleguen más carros nuevos, es preferible que el bumangués se vuelva cliente del auto usado, del segundazo.

Creo que son actitudes más sostenibles y ecológicas. En Bucaramanga hay 300 mil personas que la caminan diariamente, es prioritario en el plan de inversiones del municipio, la recuperación de andenes y la instalación de semáforos para peatones.

Este sistema tiene que ser bien sincronizado, pensando que su duración en verde brinde garantía a nosotros, los de a pie.

Los andenes deben ser continuos y anchos, facilitando la dinámica del minusválido en silla de ruedas o muletas, también del limitado visual.

La responsabilidad de dicho cumplimiento normativo y especificaciones recae en las Curadurías.

La oficina de Espacio Público y Secretaria de Planeación. Por último: Hay que convencer al conductor de que el peatón también es un ser humano y que su existencia es una prioridad, en su protección y movilidad.