Menú de categorías

| Nov 23, 2012 | Columnistas

Las consecuencias de ser súper mujeres

Silvia Guillé Heilbut

Silvia Guillé Heilbut

No se puede negar que el último siglo ha representado para las mujeres nuevos derechos y libertades,  transformando poco a poco el tradicional y machista rol que nos ha pesado durante tanto tiempo.

Sin embargo, pasamos de tener una vida dedicada 100% al hogar, a tener ‘triple jornada’: laboral, doméstica (y cuidado de los hijos), y la jornada de atención a los maridos. Para la mayoría de las mujeres dividirse en 20 y hacer 800 tareas al día es un orgullo y proporciona un sentimiento de poderío, sin embargo, ¿es esto  la añorada equidad de género?.

Equidad de género implica no solo que las mujeres puedan hacer lo que los hombres hacen, como trabajar, sino que estos también asuman tareas que se han dejado tradicionalmente a las mujeres, como el cuidado de los hijos y labores domésticas.

El costo de ser ‘súper mujeres’ es demasiado alto, no solo por el agotamiento, sino porque en realidad no hay nada de justo e igualitario en que ellas tengan triple carga y ellos la carga habitual.  Todos tenemos límites y tal vez la equidad real se traduzca en que tanto hombres como mujeres puedan compartir los roles.