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| Ene 18, 2013 | Punto de Vista

Es más que un despeje

FABIO EDUARDO PEÑA G. / EDITOR GENTE

Fabio Peña

Fabio Peña

La reubicación de las ventas ambulantes y la recuperación de las calles que durante veinte años ocuparon miles de vendedores informales, tiene mucho más fondo de lo que parece.

No se trata solo de devolverle a la ciudad un espacio que era de todos, sino que de manera directa se va a mejorar la movilidad, la seguridad, el medio ambiente y el entorno paisajístico.

Con el despeje de las vías el tránsito vehicular por las carreras 16, 17 y 18, así como las calles 36 y 34 deberá fluir mucho mejor, lo que redundará en ganancia de tiempo.

La seguridad podrá volver a la zona toda vez que detrás de muchos vendedores se escondían avivatos, ladronzuelos, raponeros y cosquilleros, que tenían caldo de cultivo en el desorden que se vivía.

La contaminación visual y auditiva también deberá mostrar una baja considerable, ya que el ruido de megáfonos, pitos, alarmas, cornetas, mezclado con sombrillas y avisos de todo tipo eran perturbadores de la tranquilidad.

Finalmente, el aseo germinará en las calles y con él un mejoramiento del paisaje.

De ahí que es muy importante que esta acción emprendida por el alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez, deba tener el apoyo de todos los sectores de la sociedad para que se replique con éxito en Cabecera y en toda el área metropolitana.

Ojalá todo salga bien y no veamos más a Bucaramanga como un bazar callejero, sino como una ciudad ordenada, limpia y segura, con vendedores formales y con compradores ayudando a su desarrollo.