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| feb 1, 2013 | Columnistas

La capacidad de carga

Gilberto Camargo Amorocho

Gilberto Camargo Amorocho

Los sabios la definen como un concepto relativo que envuelve consideraciones de juicio. Científicos la presentan como un rango de valores los cuales deben ser asociados a los objetivos de manejo específicos para un área y donde los efectos ambientales no solo dependen de la actividad que se realice sino también de la fragilidad o de la capacidad de absorción del medio.

Los santandereanos debemos tener en cuenta en estos momentos históricos cuando se definen asuntos para el futuro en el páramo de Santurbán, la serranía de Los Yariguíes o la meseta de Bucaramanga.

El alcalde de Bucaramanga debe tener presente la capacidad de carga (en materia de residuos, construcción y ambiental) todos los días e insistirles ‘a los magos de la Planeación’ que jamás la olviden, en especial en análisis de densidades y POT.

Gustavo Wilches-Chaux nos culturiza al respecto: “Ejercemos sobre el planeta, del cual somos parte, una presión que se acerca peligrosamente a los límites de su capacidad de carga y no hemos sido capaces de encontrar formas de pensamiento y de organización que permitan que todos los seres humanos podamos acceder de manera ecológicamente racional y equitativa a la energía, a los recursos y a las oportunidades que nos ofrece la tierra.

Hemos acabado con todos los mecanismos naturales que regulan en otras especies su crecimiento y su conducta ambiental. La ‘cultura’ y en particular la ética han perdido, especialmente en el curso de los últimos cien años, su capacidad para sustituir de manera exitosa esos mecanismos naturales y, por el contrario, han dado lugar al surgimiento de modelos económicos, políticos y sociales, y a patrones de consumo y de ‘éxito’ que constituyen expresión y motor de nuestra condición cada vez más agresiva de plaga”.