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| feb 22, 2013 | Columnistas

La sana convivencia es tarea de todos

No todos los problemas de nuestra comunidad se le pueden atribuir a los gobernantes o a las autoridades, muchos de ellos se deben a que ignoramos que somos parte activa de la ciudad, barrio, conjunto residencial o edificio donde habitamos y que de nuestro comportamiento depende el buen o mal funcionamiento del lugar en el que vivimos.

¿Cómo es posible que dejemos las heces de nuestras  mascotas en el suelo de las zonas donde juegan niños? ¿Cómo es posible que arrojemos basura en el espacio que transitamos diariamente? ¿Cómo es posible que obstaculicemos el tráfico  parqueando mal los vehículos y después nos quejemos de las dificultades en la movilidad? Con la falta de civismo y de cultura ciudadana se demuestra una vez más que el sentido común no es el más común de los sentidos.

Para vivir en armonía debemos entender que los espacios comunes  deben ser cuidados como propios, porque aunque no son de nuestra propiedad los utilizamos frecuentemente y podremos disfrutarlos o sufrirlos según los tratemos. También debemos entender que hoy  en la mayoría de los casos lo único que nos separa de nuestros vecinos es un delgado muro, por lo tanto debemos ser prudentes con el ruido que generamos en nuestras residencias, especialmente en las horas de descanso.

Además son útiles para defendernos de los abusos de terceros, y si seguimos sus recomendaciones, llevaremos una convivencia más armoniosa.