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| feb 8, 2013 | Columnistas

Nuestro aporte a la recuperación del espacio público

Mauricio Soto

Mauricio Soto

Los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga vemos con complacencia los esfuerzos de la actual administración por recuperar el espacio público invadido durante años, labor difícil de cumplir y que requiere de una gran decisión política.

De igual forma esperamos que los grandes avances observados en el centro se extiendan al resto del área.

Sin embargo, en ocasiones se olvida el papel decisivo que juega la ciudadanía en la invasión del espacio público al ser compradores o clientes de los vendedores informales.

Las ventas callejeras de alimento, prendas de vestir, minutos de celular y mascotas, entre otros, se sostienen y crecen gracias a las compras realizadas por los peatones.

La costumbre de comprar y consumir alimentos  en la calle conlleva serios riesgos para la integridad física advertidos por la misma secretaria de Salud de Bucaramanga.

En un artículo publicado en Vanguardia Liberal el 21 de noviembre pasado se revelaron los resultados de un estudio que determinó que el 100% de los alimentos vendidos en la calle estaban contaminados, e incluso se encontraron heces fecales en muchos de ellos. La calle no es un espacio adecuado para preparar, conservar, ni consumir  alimentos.

La comida que se vende en puestos informales está expuesta a toda la contaminación ambiental.

Los puestos ambulantes no pueden garantizar la calidad del agua que utilizan. Los vendedores manipulan dinero y alimentos indiscriminadamente y además los alimentos no están refrigerados por lo que en un clima como el de nuestra ciudad entran inmediatamente en un proceso de descomposición.

Pero las ventas ambulantes no solo ponen en riesgo a quienes consumen los alimentos, también los transeúntes se vuelven vulnerables ya que muchas de estas ventas utilizan cilindros de gas que son ubicados en la vía pública, y que podrían generar serios accidentes.

Finalmente es importante recordar que para las autoridades es muy difícil verificar que todos los negocios informales de comida cumplan con las mínimas normas sanitarias, y  quienes consumen alimentos en la calle, no cuentan con instituciones a donde extender sus reclamaciones en caso de alguna inconformidad. Por lo anterior es necesario que los ciudadanos respondamos al esfuerzo de las autoridades asumiendo nuestra responsabilidad en la conservación del espacio público cambiando nuestros hábitos de consumo y comportamiento.

Comentarios

  1. miguel dice:
    Porque el alcalde antes desalojar a los vendedores informales del centro de la ciudad, no hizo lo que esta haciendo con los vendedores de artersanias en cabecera. A ellos cuando salgan de la calle iran a ocupar los nuevos sitios en donde seguirsn vendiendo sus mercancias, y además previamente les entregara dinero para el plante. Porque con los de el cemtro no hizo lo mismo. Seria porque son pobres?