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| Jun 21, 2013 | Nuestra Gente

No caiga en el negocio de falsos contratistas

“Él siempre nos citaba para recibir la plata en una cafetería cerca al CAI Sotomayor, ahí hasta ya lo conocían porque lo saludaban con confianza”, dijeron las víctimas del estafador. - Archivo / GENTE DE CBECERA

“Él siempre nos citaba para recibir la plata en una cafetería cerca al CAI Sotomayor, ahí hasta ya lo conocían porque lo saludaban con confianza”, dijeron las víctimas del estafador. (Archivo / GENTE DE CABECERA)

Mónica Vera renunció a su trabajo confiada en que tendría una nueva oportunidad, lo que no pensó es que sería víctima de una gran estafa.

Su historia comenzó en abril, cuando la contactó un hombre a quien ella denomina como Miguel O.

Según la denuncia, este sujeto estaría buscando personal para laborar en jornadas de vacunación de felinos y caninos en los municipios de Santander, pues tenía listo un contrato con la Gobernación.

Luego de no volver a su trabajo y de esperar la llamada del hombre, las sospechas empezaron a surgir.

“No me contestaba el celular y pues por cosas de la vida nos contactamos con otras personas que él ubicó para este supuesto trabajo e iniciamos su búsqueda. Él a veces nos contestaba y decía que ya casi salía el contrato, que le tuviéramos paciencia, pero no pasaba nada”, dijo la joven quien trabajaba en una veterinaria.

“Fui a la Gobernación y me dijeron que él no trabajaba allá, me dijeron quiénes eran los médicos veterinarios que estaban vinculados y que él no estaba en la lista”.

Después otra de las víctimas quiso saber más datos de él, pues solo tenían su nombre y el número de la cuenta, entonces llegaron a la facultad de Zootecnia de la Universidad Cooperativa de Colombia donde se encontraron esta respuesta de una funcionaria: “¿también los robó?”.

“Minuto a minuto comprobábamos las sospechas. Más adelante nos enteramos que trabajó en una fábrica de zapatos y que lo habían echado por ladrón porque se había robado unas facturas y tenía listo un pedido de 100 millones de pesos en zapatos”.

Pero al tener ya demasiadas evidencias pensaron que lo mejor era acudir a las autoridades. Allí se encontraron otro dato aterrador: este hombre tenía 8 denuncias por estafa.

Mónica le había entregado (en efectivo y en una cuenta bancaria) $900 mil equivalentes supuestamente a estampillas y legalización de contrato pues el sujeto le había prometido un sueldo de $4.200.000.

“El tipo sabe que esto es querellable, porque son cuantías bajas. Entonces entre todos los afectados, que somos más de 10 pusimos una denuncia en conjunto para que sumara más. En total da $18 millones. Así logramos que nos asignaran un fiscal y ahí va el proceso. Él ya devolvió algunos dineros, sin embargo falta mucha gente. Esto lo hacemos público para que la gente no caiga en estas trampas y no pierda sus trabajos estables por falsas promesas.

Como Mónica también está el caso de Yamile Muñoz, quien aún no ha recuperado los $5 millones que perdió junto a su esposo.

Ellas describen al estafador como un hombre alto, moreno y que vive en San Alonso.

El proceso con la Fiscalía aún continúa.