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| Ago 9, 2013 | Nuestra Gente

Más de 45 años trabajando de la mano

Don Augusto Luna y Leonor Paredes han recibido en su mueblería a clientes que cuando fueron niños acompañaron a sus padres a comprar en este sitio

Don Augusto Luna y Leonor Paredes han recibido en su mueblería a clientes que cuando fueron niños acompañaron a sus padres a comprar en este sitio. (Foto César Flórez).

“No me acuerdo, la patrona es la que tiene mejor memoria”, así respondió don Augusto Lina Martínez cuando se le preguntó el año en que nació Muebles Lumar Ltda.

Sin embargo esos pequeños datos que a ratos se esfuman de su memoria no son impedimento para llegar todos los días a trabajar con su esposa Leonor Paredes de Luna a Muebles Augusto Luna Martínez.

En la calle 35 con carrera 29, en la casa que le compraron en 1980 a don Ovidio Naranjo y que luego acondionaron como galería, esta pareja ha construido más que un negocio.

Ha sido este el recinto en el que crecieron sus cuatro hijos y en el que les ayudaban en época de vacaciones.

Sus ojos también han sido testigos de la transformación que tuvo este sector, pues cuenta que recién llegados solo había casas grandes, poco flujo vehicular y familias numerosas como la de Ligia Troncoso, Félix Guzmán y Alfredo Plata, entre otros.

También ha sido su resguardo, el templo en el que alimentan el amor que se profesaron desde 1955, cuando contrajeron matrimonio.

“Ya cumplimos las bodas de oro. Mucho aguante” dice ella entre risas mientras que él la interrumpe diciendo “pero también mucha felicidad, proque Dios nos dio cuatro hijos juiciosos y que están muy bien laboralmente. Además tenemos nietos que nos visitan y que también vienen al almacén”.

Así, juntos, sin separarse un solo día han afrontado los quehaceres de este negocio que implica no solo saber de precios sino de calidades de telas, madera y nuevos diseños.

Los conocimientos sobre madera los aprendió él, de 80 años, pues desde pequeño husmeaba la carpitería de su padre Julio C. Luna, quien también laboró en el Concejo de Bucaramanga.

Y ella le pone el toque contable, decorativo y estético al negocio.

A sus 77 años doña Leonor no le ve impedimento en llamar un carro de carga, montarse y entregar pedidos.

“Uno tiene que hacer esto porque quién más lo hace. Además hay que estar pendientes de que no los rayen o dañen, que se entregue en perfecto estado”, dijo la comerciante.

Pese a tanta energía y vitalidad, son conscientes de que sus vidas laborales necesitan un receso, por eso consideran la idea de cerrar la tradicional mueblería al finalizar este año.

“De pronto nos va a dar duro un poco, pero ya es hora de quitarse tantas cargas de encima. Aunque debemos darle gracias a Dios que nos ha ido bien, que nadie nos ha robado ni se han aprovechado de la edad que tenemos, creemos que ya es hora de descansar y disfrutar de los nietos”, concluyó esta pareja que espera disfrutar de esos días en su casa ubicasa en Palmeras del Cacique.

Una herencia

La firma Lumar Ltda nació de la sociedad entre los hermanos Luna Martínez.

Julio, German y Augusto unieron esfuerzos y edificaron un nombre que con el tiempo dejó huella en Bucaramanga, pues se puede decir que muchas de las familias tradicionales de la ciudad han comprado muebles en esta tienda.

A raíz de la independencia del negocio y posterior muerte de Julio y German, ninguno de los hijos quiso continuar con este negocio, entones Augusto decidió junto a su esposa aprovechar el nombre que ya tenían y seguir llevándolo en alto.

Los clientes buscaron por los rincones de la ciudad a quien haya heredado el negocio y encontraron en esta pareja no solo la calidad de un buen producto, sino el inicio de una bonita amistad.