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| Sep 6, 2013 | Nuestra Gente

‘El buen abogado debe leer de todo’

 

Eduardo Pilonieta y Patricia Álvarez lideran una de las empresas más consolidadas en el ámbito jurídico del Bucaramanga

Eduardo Pilonieta y Patricia Álvarez lideran una de las empresas más consolidadas en el ámbito jurídico del Bucaramanga

Es quizá la empresa especializada en una rama del derecho con más experiencia en Bucaramanga.

Nació en 1973 de la mano de Eduardo Pilonieta Pinilla quien junto a un grupo de abogados la mantuvo durante 20 años. Luego se produjo la llegada de quien hoy es su socia, Patricia Álvarez Ribero, en 1994, para ser la empresa que hoy celebra 40 años de fundación: Pilonietalvarez.

Gente de Cabecera conversó con estos ilustres abogados quienes además nos contaron parte de su vida y quehacer diario.

¿Qué habilidades o cualidades debe tener un joven de 17 años aspirante a abogado?

P.A.R. Ser lector, disciplinado, constante y aprender a pensar con lógica. Se debe tener pensamiento lógico, de análisis e interpretación. Es la capacidad de oír algo, captarlo, percibirlo para resolver un hecho porque el mundo moderno se basa en resolver problemas.

E.P.P. El abogado debe ser lector ¿de qué? De todo. Un abogado debe leerse tres o cuatro periódicos nacionales al día, y tres o cuatro periódicos internacionales, una buena revista semanal y forzosamente un libro quincenal. Y un estudiante de derecho debe leer por lo menos tres libros en el semestre diferentes a los textos del semestre. Además por regla general se les pone a leer mucha jurisprudencia que tiene mucha influencia en el derecho laboral. Forzosamente deben leer sentencias.

¿En qué se especializa su empresa?

E.P. P. Primero somos abogados, nos especializamos como laboralistas, siendo esto trabajamos únicamente con el sector privado y solo en el tema patronal. Es decir, no tratamos temas laborales del sector público y defendemos a las empresas o empleadores. También somos especialistas en salud ocupacional y seguridad en el trabajo.

¿Qué ha hecho que perduren 40 años?

E.P.P. Le damos al cliente la certeza de que las cosas se hacen muy bien. Estamos constituidos como una firma jurídica integrada por un director general, una directora administrativa, una directora jurídica y un grupo de abogados y salubristas ocupacionales. Trabajamos siempre con el lema: “Cero errores”, no cometemos errores y eso sí que es una lucha dura.

¿Cómo se consolidó esta unión?

P.A.R. Él fue profesor mío en la Universidad Santo Tomás, de derecho laboral y luego las familias se conocieron entre sí, hicimos una especialización y después me empezó a vincular a la oficina para que le ayudara en los procesos, ir al palacio a manejar audiencias y ayudarle en clases en la universidad.

E.P.P. Uno sabe quiénes son los mejores alumnos, nuestros abogados salen de esa cantera (Santo Tomás) y pues vi en ella muchas cualidades, por eso está aquí.

¿Han trabajado en algún caso especial, que llamó la atención más que otros?

E.P.P. Cada proceso merece una atención diferente. Es tejer muy bien, sin errores, cada argumento. Aquí cada proceso lo manejamos como si fuera único.

¿Cuántas empresas reciben asesoría de ustedes?

E.P.P. Bastantes, de todos los sectores de la economía, regionales, nacionales y multinacionales, en diferentes ciudades del país. Así mismo, contamos con muchos clientes que nos consultan sus casos puntuales y otros a quienes representamos en procesos de demanda defendiendo sus intereses, tanto en el tema laboral como de seguridad y salud en el trabajo.

¿Cómo llegaron a otras ciudades?

E.P.P. La gente nos va conociendo y preguntando. Nos buscan. La característica nuestra es la organización que da seguridad.

¿Cuántos abogados han pasado por aquí?

E.P.P. Han pasado varios. Normalmente hacen con nosotros un postgrado y adquieren experiencia. Llegan la mayoría con no más de 5 años de ejercer. El éxito en el derecho está en definir: unos quieren ser académicos, otros jueces o empleados oficiales y otros que nos gusta el ejercicio profesional. El ejercicio profesional es duro, complicado, con sinsabores pero también con muchas recompensas. Por eso le decimos a la gente: venga, aprenda. Aquí no hay egoísmos.

¿Cómo ven la preparación de universidades locales en esta área?

P.A.R. Soy docente de derecho laboral en la Santo Tomás y los que dictan clases en esa área son muy buenos, veo que la universidad va muy bien pues los estudiantes salen amando el derecho laboral. Incluso en pruebas de estado la Universidad Santo Tomás sobresale en la calificación que tienen en el área de derecho laboral. Aquí por regla preferimos que quienes trabajan con nosotros sean abogados de la Santo Tomás y de la UIS.

Eduardo Pilonieta

Patricia Álvarez Ribero

Patricia Álvarez Ribero

Eduardo Pilonieta, además de ser columnista de Vanguardia Liberal, es también un amante de la lectura y las nuevas tecnologías, pues aparte de los 6.000 libros que tiene en su ordenador, es uno de los cinco ilustres santandereanos con las bibliotecas personales más grandes de la ciudad.

Está casado con la abogada, Elsa Matiz Cortés con quien tuvo unas gemelas y un hijo publicista.

“Aquí sí nadie quiso seguir en el derecho, esta vena muere conmigo”.

Precisamente una de sus hijas trabaja con él, se trata de María Ximena quien es la directora administrativa de la empresa.

Este abogado se ha destacado en el campo periodístico, en la docencia, como vicepresidente de la Academia de Historia de Santander y miembro de la Academia Colombiana de Jurisprudencia.

Patricia Álvarez

Eduardo Pilonieta Pinilla

Eduardo Pilonieta Pinilla

Para Patricia Álvarez el derecho es la mejor profesión del mundo. En su juventud se inclinó por el periodismo “pero afortunadamente me fui por el derecho que tiene un campo de acción mucho más amplio”.

Es esposa del ingeniero civil Carlos Manuel Ordóñez con quien tiene una hija, María Patricia, estudiante de último semestre de derecho en la Pontificia Universidad Javeriana.

“También salió amante de este campo y está entusiasmada con seguir en el derecho laboral. Quizá sea ella quien nos ayude desde Bogotá en este proceso de expansión que queremos hacer de la empresa”.

En Colombia no se pierde un pleito porque haya razones o no razones, sino porque se olvida un detalle, es eminentemente procesalista.