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| Nov 22, 2013 | ¿Qué pasa?

Polémica por poda de cinco árboles en la carrera 33

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Mientras día a día crece el número de grupos que adelantan campañas por doquier en pro de la conservación de la flora y fauna de la región, el panorama que se vislumbra en la carrera 33 con calle 55 dice todo lo contrario.

En esta esquina rodeada de establecimientos comerciales y algunas viviendas fueron talados hace más de una semana cinco árboles.

William López, de la Subdirección de Evaluación y Control Ambiental de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga CDMB explicó que efectivamente se recibió la solicitud de permiso para la poda de cuatro árboles y el traslado de uno, en dicho sector.

“Luego nos dimos cuenta de que fueron cortados totalmente, razón por la cual la entidad inició un proceso de investigación administrativo o proceso sancionatorio contra la persona que solicitó el permiso, todo esto por haber realizado la tala sin el debido permiso de la autoridad ambiental”, explicó el funcionario.

Según López, entre las especies taladas había oitís, guayacanes rosados y un cítrico que según los análisis habrían sido sembrados hace 7 años, aproximadamente.

Autora de poda tiene sus argumentos

GENTE DE CABECERA

GENTE DE CABECERA

Aydé Leal fue quien solicitó ante la CDMB el permiso para podar dos árboles ubicados cerca a su casa, sobre la calle 55.

“Vinieron a revisar luego de la solicitud y pensaron en que uno de esos se debía trasplantar, pero finalmente no se hizo. Entonces como me dieron el permiso me dijeron que debía reemplazar con otros cuatro árboles que ya sembré en el parquecito del frente (carrera 33 entre calles 54 y 55). Los otros tres árboles los quitó la CDMB. Cuando se hizo la poda había una persona de la entidad pendiente. Incluso hasta vino la Policía y como mostré el permiso no hubo problemas. Los de la CDMB dijeron que esos árboles ya habían cumplido su ciclo y se debían retirar”, dijo la ciudadana.

La vecina del sector explicó que hizo la solicitud porque las raíces de estas especies habían crecido tanto que rompieron el andén, amenazando así con destruir el piso de su vivienda.

También mencionó que la frondosidad de los árboles obstaculizaban las luminarias permitiendo que los ladrones se escondieran en la oscuridad y atacaran a transeúntes. Además que la altura era propicia para que los delincuentes subieran y entraran fácilmente a las casa o negocios cercanos.

Ante estas declaraciones William López reiteró que no es cierto y que la CDMB en ningún momento ejecutó ni ejecuta talas de especies plantadas en propiedad privada ni en espacio público.

“Ella está vinculada por los cinco árboles, no por dos. Además se le condicionó que debía socializar ante la vecindad lo que iba a hacer (cuando inicialmente solicitó el permiso) pues este es un tema que toca a varias personas, pero no lo hizo. Obvio tendrá que argumentar lo dicho y defenderse en este proceso”, manifestó el funcionario.

¿Cómo es el proceso en caso de este delito ambiental?

Una vez identificado el responsable la corporación lo cita para que en la oficina jurídica presente sus descargos y explique por qué se realizó la tala.

La entidad evalúa los descargos y de conformidad al permiso autorizado o expedido y a las normas procede a determinar la responsabilidad por el hecho, todo esto regido por la Ley 1333 del 2009 que establece el procedimiento sancionatorio ambiental y se dictan otras disposiciones.

De ser señalado culpable, el acusado pagaría una sanción pecuniaria y al mismo tiempo tendría que hacer la reposición de los árboles.

Esta reposición depende del estudio y los conceptos técnicos que se emitan en el fallo y de acuerdo con la biomasa perdida (la mayoría de casos se deben sembrar cinco árboles por cada uno de los que se taló).

En cifras

7

Metros de altura alcanzaron a tener algunos de los árboles talados.