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| Dic 6, 2013 | Nuestra Gente

45 años armando juntos el pesebre

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Desde el día en que contrajeron matrimonio, Darío Villamizar y Miriam Ordóñez no han pasado por un solo año en el que no hayan hecho el pesebre.

Esta tradición no solo es un sinónimo de devoción por el nacimiento del Niño Jesús, sino uno de los momentos más solemnes de unión familiar.

No han perdido la costumbre y esperan que el día en que ya no estén entre sus hijos y nietos sean ellos quienes conserven el compartir de estos momentos propios de la Navidad.

Cada año esta pareja de esposos trata de darle un toque diferente al pesebre que con el tiempo fue creciendo en tamaño y en número de piezas.

Desde hace 5 años decidieron separar del pesebre tradicional las imágenes con las que podían hacer otro pero al estilo moderno.

“Lo apartamos pero no muy lejos, porque el grande está en la sala comedor y este en el hall de televisión. Se caracteriza por el blanco, la nieve, las villas y a un lado representamos los parques de la ciudad de Orlando, Estados Unidos, con los personajes de Walt Disney. Este es el que más disfrutan mis nietos Luisa Fernanda, Juan Camilo y Jimena”, comentó doña Miriam.

Sin embargo el que más espacio ocupa y al que más trabajo le dedican es al pesebre tradicional que este año cuenta con la escena de Herodes, la guardia romana, la vendimia y todo lo referente a la fabricación de vino.

Los pastores y ovejas tienen ya sus años, sin embargo los camellos, en su mayoría, son hechos en cerámica que la misma Miriam elaboró y pintó hace 20 años. Junto a estas figuras están otras traídas por su hija del exterior, por amigos pesebristas y por compras que junto a su esposo hacen con tiempo para esta fecha.

Luego de 20 días, el pesebre de la familia Villamizar Ordóñez se terminó de armar el 30 de noviembre y como es costumbre lo tendrán iluminado hasta el 6 de enero.