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| May 16, 2014 | Columnistas

La calidad del aire de nuestra área metropolitana

Por Saúl Enrique Jaime

Una de las condiciones fundamentales para hacer sostenible una ciudad, y en este caso el área metropolitana, es la de monitorear y trabajar en el mejoramiento de la calidad del aire que se respira.

Un buen aire en el ambiente se traduce en calidad de vida. Son muchas las enfermedades que se pueden evitar y que pueden manifestarse desde simples alergias a problemas bronquiales, hasta el cáncer.

El seguimiento a esta variable le corresponde a la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, sin embargo muy de vez en cuando salen informes al público o no son suficientemente evidentes. Mientras tanto en otros sitios de Latinoamérica, como la Ciudad de México, es una información que se publica cada hora, por diferentes medios de comunicación y durante las 24 horas del día.

La baja calidad del aire afecta la salud humana, las plantas y la infraestructura, por lo tanto, si es tan importante en la vida cotidiana de los ciudadanos deberíamos estar mejor informados.

Ojalá las autoridades ambientales del área copiáramos las metodologías que implantan en otros países, lo cual se traduce en el bienestar general ante un enemigo invisible.

Los contaminantes a monitorear, entre otros, son: El ozono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, partículas menores de 10 micras y partículas menores de 2,5 micras. En Bucaramanga hasta el año 2010 había una tendencia creciente del ozono, sería bueno conocer cifras más recientes para la tranquilidad de la ciudadanía.

Invito a la CDMB, como una solicitud a beneficio general, a que adopte un manejo de esta información al público con precisión y oportunidad.

Invito también a los medios de comunicación para que le ofrezcan a la CDMB un espacio para que muestre los resultados de los monitoreos que se hacen en diferentes sitios del área metropolitana y expliquen los progresos de los planes de acción que está tomando en el mejoramiento del aire de la ‘Ciudad Bonita’ para poderla aclamar como ‘ciudad sostenible’.