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| May 30, 2014 | Columnistas

La dignidad, un valor no negociable

GENTE DE CABECERA

Rigoberto Abello Soto

Por Rigoberto Abello Soto

Es uno de los valores claves en la vida. Siendo la dignidad de la persona el valor más alto que se pueda obtener por su desempeño ajustado a los principios.

El término dignidad significa algo que es valioso, lo que es estimado o considerado por el mismo, y no en función de otra cosa. La dignidad humana radica en el valor interno e insustituible que le corresponde al hombre en razón de su ser, no por ciertos rendimientos que prestara ni por otros fines distintos de sí mismo.

En nuestros tiempos hablamos de dignidad agropecuaria a nivel nacional y en nuestra ciudad hablamos 138.000 propietarios de inmuebles mediante el Movimiento de Dignidad Ciudadana.

Desde que la contribución por valorización se notificó a la ciudadanía fue notoria la actitud displicente del señor alcalde frente a la comunidad que en ningún momento atendió, recibió, escuchó, menos dialogó con los representantes de la ciudadanía agrupados en el movimiento de los ‘indignados’.

La falta de confianza y creatividad en la ejecución de cualquier obra pública en la ciudad hace que los propietarios de los predios no estemos dispuestos a buscar créditos para pagar la obligación.

Los medios de comunicación, las redes sociales y en últimas la procuraduría con sus audiencias fueron quienes sirvieron de ‘correveidiles’ entre el alcalde y la comunidad.

La ciudadanía es el propósito de la existencia de las alcaldías y mantener relaciones amigables con ella es garantía para que cualquier proyecto sea querido, aceptado y difundido por todos los actores.

Es a través del diálogo que una administración puede sacar adelante propósitos comunes con sus gobernantes, verse potenciada con un aprendizaje y un intercambio de experiencias con las que podrá construir una relación integral con la comunidad y su entorno y desarrollar una estrategia para convertirse en una organización verdaderamente sustentable.

La confianza en la Administración Municipal se gana, se gestiona, no viene adjunta a su designación electoral como ‘autoridad de la ciudad’.