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| Jun 27, 2014 | Nuestra Gente

Inés de Quijano: ‘Yo conocí a Pelé’

Inés Rossi Cámara nació en el estado de Sao Paulo, en Brasil y vive en Bucaramanga hace 50 años. Aquí mostrando su foto en la que saluda a Pelé, en 1976

Inés Rossi Cámara nació en el estado de Sao Paulo, en Brasil y vive en Bucaramanga hace 50 años. Aquí mostrando su foto en la que saluda a Pelé, en 1976. (Foto Didier Niño).

Las cuatro fotografías que tiene junto a Pelé no son los únicos recuerdos que Inés Rossi Cámara guarda con recelo y cuidado en su casa.

También están a salvo en su memoria esos breves minutos que pudo compartir con el ‘rey del fútbol’ cuando estuvo en Bucaramanga en 1976.

Fue luego de haber recibido una llamada de Vanguardia Liberal en la que le pedían que hiciera parte de una comitiva que recibiría de cerca al futbolista.

“Cuando eso el aeropuerto quedaba en lo que hoy es el barrio Real de Minas. Estuvimos con él y mis hijas pudieron abrazarlo, tomarse foto con él y llevarse un autógrafo.

“En las fotos aparecen Amelia Lucía y Cecilia Inés, estaban muy chiquitas y fue el chance para acercarnos pues tenía a una de ellas vestida con traje típico de Brasil, de colores, cosa que a él le emocionó mucho.

“Lo que más recuerdo es que lo saludé en portugués y me miró sorprendido de ver que alguien le hablaba en el mismo idioma.

“Me dijo: ¿y usted qué hace aquí? y le respondí que ese señor que estaba al lado de él (mi esposo) fue a Brasil y me robó (risas), es mi esposo colombiano y me vine a vivir con él a Bucaramanga.

“Luego me abrazó, me dio tres besos en las mejillas y le entregué un ramo de flores que le llevamos para recibirlo y que estuviera alegre”, dijo doña Inés, con ese español que titubea aún con su natal portugués.

En sus fotos aparecen junto a Pelé sus hijas, su esposo (quien tiene una cámara colgando) y el periodista Luis Enrique Figueroa. Quien espera el autógrafo es Amelia Lucía, su niña.

En sus fotos aparecen junto a Pelé sus hijas, su esposo (quien tiene una cámara colgando) y el periodista Luis Enrique Figueroa. Quien espera el autógrafo es Amelia Lucía, su niña.

Y ese momento quedó guardado en el álbum que por estos días desempolvó gracias a la llamada de uno de sus nietos: “Abuelita ¿usted no es que tiene unas fotos con Pelé? ¿Por qué no las busca? ¡Quiero verlas! Aprovechemos que estamos viviendo el Mundial de Brasil y recuérdenos esa historia”. Y así lo hizo.

Inés tiene en común con Pelé no solo el haber nacido en el país que este mes ha recibido visitantes de todo el planeta y que llenó de colorido sus calles y playas, sino también en el mismo año de nacimiento, 1940.

Mientras ella llegaba a este mundo el 27 de abril en Sao José Do Río Preto (San José de Rionegro), estado de Sao Paulo y en el seno de un hogar conformado por un brasilero y una italiana, una mujer llamada Celeste daba a luz seis meses más tarde a Pelé, en Tres Corazones, estado de Minas Gerais.

Sin embargo, los entornos en que crecieron fueron diferentes. Él se movía siempre tras un balón y ella cumplía juiciosa con sus actividades estudiantiles.

“Mi papá tenía una flota de camiones y transportaba productos no perecederos a Mato Grosso, como a 2 km de donde vivíamos y estado en el que no se cultivaba mucho, casi todo se llevaba del sur para el resto del país. El nos cuidaba mucho.

“Al terminar el bachillerato me fui a seguir mis estudios de ‘normal’ para enseñar la primaria y continué especializándome en educación especial, en Sao Paulo, pero él estaba muy pendiente de nosotros.

“Es más, la primera vez que fui a un Carnaval de Río de Janeiro fue en la luna de miel, con mi esposo, porque en las ocasiones anteriores íbamos para esa fecha a retiros espirituales al colegio belga al que me matriculaban, que se llama Santo André.

“Muy pocas veces, mientras viví en Brasil, fui a eventos de multitudes porque mi papá no nos dejaba ir”, señaló Inés, quien tiene 50 años radicada en Bucaramanga.

Doña Inés se autorretrató con una de sus fotos favoritas: Pelé dándole un beso a Cecilia Inés, una de sus hijas

Doña Inés se autorretrató con una de sus fotos favoritas: Pelé dándole un beso a Cecilia Inés, una de sus hijas

Su amor estaba en Colombia

La primera vez que esta mujer de 74 años tocó tierra bumanguesa fue el 27 de enero de 1965.

Lo hizo junto al amor de su vida, el médico obstetra y ginecólogo Hugo Hernán Quijano Mulfort.

A él lo conoció en el hospital de Sao Paulo, mientras ella asistía a una cirugía de ojo, como parte de su preparación para la educación y cuidado de niños especiales. Él por su parte hacía las prácticas de su especialización.

El doctor Quijano terminó sus estudios, regresó a Colombia y vivió aquí cuatro años durante los cuales siguió comunicándose con Inés.

“Un día, el 1 de enero de 1965 llegó de sorpresa a Brasil. El 6 de enero me propuso que nos casáramos y el 12 se hizo realidad ese sueño en la Basílica Nossa Senhora Aparecida, en su ciudad natal.

En Bucaramanga sus sueños echaron raíces y al tiempo el fruto de este amor se reflejaba en sus cuatro hijos: Amelia Lucía, Cecilia Inés, Loure Helena y Hernán Hartur.

“Solo una vive en esta ciudad, los demás trabajan fuera del país. Ellas son hermosas y muy pendientes de mí y él ni se diga, es una preciosura, me llama a toda hora y por estos días del Mundial cuando juega Brasil lo hace más seguido para recordármelo y para comentar cómo vi el juego de mi lindo país. Mi hijo es precioso”.

Sobre su esposo recuerda todo pues aún lo lleva en su corazón, ya que hace un año falleció.

Panorámica de San José de Rionegro, Brasil, ciudad natal de Inés Rossi de Quijano.

Panorámica de San José de Rionegro, Brasil, ciudad natal de Inés Rossi de Quijano.

“Él era de Barrancabermeja pero estudió siempre aquí, en el colegio San Pedro Claver, cuando había internado. Luego se fue a la Pontificia Universidad Javeriana a estudiar Medicina y se especializó en Brasil. También era aficionado a la pesca.

“Recuerdo mucho que el día que llegamos, en el vuelo de Bogotá a Bucaramanga, escuché en el avión que la gente hablaba de un señor al que le decían ‘Tirofijo’ y me asusté por los comentarios Estaba confundida porque no entendía muy bien el español. Le pregunté a mi esposo que quién era ese señor y qué hacía y me dijo, para tranquilizarme, que no era nada grave, que el conflicto armado en Colombia se solucionaría pronto… y pues en ese momento me pasó un poco la preocupación”, narró.

Desde esa ocasión viajó varias veces a Brasil, tanto a visitar a sus cuatro hermanos como para que sus hijas conocieran su tierra natal, sin embargo hace 15 años no lo hace.

“Extraño el olor de la ciudad a las 5 p. m. porque allá uno plantaba árboles (que no me acuerdo cómo se llaman) por las calles y que a esa hora botan un olor increíble. La ciudad huele hermoso a esa hora y la verdad, aunque me gusta Bucaramanga y me han tratado bien, extraño mucho ese olor”, dice mientras recuerda a sus hermanos y a un tío suyo que por estos días en que el fútbol colombiano es noticia le telefonean para comentar el partido.

“De ellos solo uno vino a conocer a Colombia, mi hermano menor, los demás tuvieron miedo por las noticias de inseguridad que vieron siempre en la televisión”.

Dice que los brasileros charlan sabroso, que son espontáneos y abiertos y doña Inés es grato ejemplo de su pueblo. Aunque no es una amante furibunda del fútbol, sabe que cada vez que habla y alguien reconoce su acento, le preguntan por el deporte que por estos días es protagonista en las pantallas.

“Podría quedarme hablando más tiempo de Pelé, de lo lindo y dulce que es, de lo orgullosos que somos los brasileros de él. Es un ser amable, querido y amado.

“Él es también una muestra de lo que es nuestro país, de gente tranquila pero feliz, respetuosa, que convive sanamente donde quiera, que saluda a todos sin distinción alguna y de buenos habladores”.

¿Pelé en Bucaramanga?

La visita del ‘rey del fútbol’ a la Ciudad Bonita, en 1976, hizo parte de una gira que el futbolista realizó en varios países fomentando la creación de escuelas de fútbol en zonas vulnerables. Este recorrido fue patrocinado por Pepsi Cola.

Durante un día Pelé estuvo liderando talleres de fútbol en el estadio Alfonso López y los niños asistentes recibieron un uniforme blanco patrocinado por la empresa de bebidas.