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| Jun 27, 2014 | Punto de Vista

Los argumentos de un abogado

Fabio Peña

Fabio Peña

Deja mucho qué pensar los argumentos de un abogado cuando en días pasados quiso obtener la libertad de tres rufianes que minutos antes habían intentado secuestrar a un joven en Girón, habían asesinado a una patrullera de la Policía y habían herido gravemente a otro uniformado.

Pese a que los delincuentes fueron capturados prácticamente en flagrancia, que fueron reconocidos por la víctima y que se les hallaron las armas, el dichoso abogado pidió que fueran puestos en libertad porque supuestamente los pobres angelitos habían sido agredidos por la Policía durante la captura con un puñetazo en el abdomen, que haría de la captura un procedimiento ilegal.

Digo que deja mucho qué pensar porque si bien el abogado defensor planteó esta absurda argumentación es porque seguramente la ley tiene rendijas por donde fácilmente se escabullen los delincuentes, asesorados por abogados que saben cuáles son las debilidades de nuestra justicia.

Y aunque en este caso no le funcionó el tinglado que montó, estoy seguro de que son muchos los casos en los cuales este tipo de artimañas jurídicas les permiten a los delincuentes burlarse de la justicia y de la sociedad.

No es sino hablar con integrantes de la Policía y de otros organismos de seguridad del Estado para darse cuenta de que en muchos casos el esfuerzo que ellos hacen por capturar malhechores terminan derrotados por algunos formalismos jurídicos que más parecen escudos protectores de los maleantes.

Por fortuna en este caso el juez evitó que las argucias del abogado defensor terminaran imponiéndose para evitar una injusticia mayúscula.