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| Ago 29, 2014 | Punto de Vista

Cátedra de Urbanidad

Fabio Peña

Fabio Peña

Por Fabio Peña, editor de Gente de Cabecera

Hace un mes el Congreso de la República aprobó un proyecto de ley que ordena a los colegios y universidades incluir la cátedra de la paz, mediante la cual se busca que los estudiantes aprendan a convivir y a respetarse.

Dice el texto de la ley que el objetivo principal será “crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible”.

Loable labor la de nuestros padres de la patria, pero respetuosamente creo que primero debieron enseñar a gatear antes que a caminar.

Para hablar de paz y reconciliación, primero se deben enseñar normas de comportamiento elementales, educación, buenos modales, cultura, que es justamente lo que se ha perdido y una de las razones por la cual se genera tanto conflicto en nuestra sociedad actual.

Antes de que los jóvenes aprendan de postconflicto, negociaciones y acuerdos, deben reeducarse en respeto por los demás, en cómo comportarse en la casa, en el colegio, en la calle, en lugares públicos, en eventos; en cómo tratar a sus padres, a sus hermanos, a sus vecinos, a sus compañeros y a sus amigos.

Esas buenas costumbres que nos enseñaron nuestros padres y abuelos y que hoy parece que a nadie le importan, tarde o temprano deberán volver a los currículos académicos.

Es muy sencillo, no se necesitan grandes erogaciones de dinero, es retomar un librito escrito en 1853 por un tal Manuel Antonio Carreño y repasarlo, actualizándolo a nuestra vida moderna pero conservando esa esencia de las buenas costumbres. Así nos ahorraríamos muchos problemas.