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| Dic 12, 2014 | Nuestra Gente

Bucaramanga y Cincinnati se unen gracias a un estudiante claveriano

Michael es hijo de Adriana Corzo-Richey y Max Richey. - Suministradas / GENTE DE CABECERA

Michael es hijo de Adriana Corzo-Richey y Max Richey. – Suministradas / GENTE DE CABECERA

Un proyecto de intercambio virtual que logró unir la cultura bumanguesa con la ciudad de Cincinnati, en Estados Unidos, eso fue lo que se ideó Michael Richey Corzo, un adolescente de 17 años y quien es el creador de MAP (Michael Academic Program / Michael’s Adventure Program).

El hecho de ser hijo de una bumanguesa movió a este joven a buscar cambiar los estereotipos sociales ‘negativos’ con los que por años han relacionado a Colombia.

Fue gracias a unas vacaciones en 2009 cuando este chico llegó por primera vez a Colombia.

El joven participó en la semana patronal celebrada en el colegio San Pedro Claver.

El joven participó en la semana patronal celebrada en el colegio San Pedro Claver.

“Mi madre tuvo la idea de enviarme a Bucaramanga pero luego pensó en la posibilidad de quedarnos aquí, estudiar y aprender más de la cultura y compartir otras experiencias”, dijo sobre su llegada.

Y así empezó a estudiar en el colegio San Pedro Claver, donde logró afinidad en varios aspectos, incluida su religión católica, pues venía del colegio The Summit County Day, en Cincinnati.

En este tiempo como estudiante llegó su idea de unir estas dos ciudades.

“Descubrí que existía una tendencia orientada en una imagen negativa de Colombia, porque las preguntas de las personas generalmente se enfocaban en temas sobre drogas, violencia y guerrilla; aspectos influenciados por las producciones cinematográficas de Hollywood que muestran ese lado desfavorable de Colombia a través de sus películas”, explicó Michael.

Luego, mediante el departamento de Lenguaje de su colegio en Estados Unidos, abrió un programa de intercambio con conferencias virtuales para estudiantes.

Mientras sus compañeros claverianos fortalecían su inglés como segunda lengua, los estadounidenses aprenden español.

Este programa también lo llevó a trabajar en el Programa Internacional de Ciudades Hermanas a donde presentó una propuesta de intercambio académico, social, económico y turístico entre Cincinnati y Bucaramanga.

Hoy, cuatro años después, sus sueños se hacen realidad y este logro le ha permitido afianzar dos culturas que aunque lejanas tienen mucho en común.