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| Feb 27, 2015 | Histórico

Recuperando la memoria histórica de Cabecera

Una cámara Agfa de cajón, con rollo de celuloide y carrete fue clave en el proceso de plasmar la Bucaramanga de hace décadas. Detrás de cada fotografía estaba el ojo de don Roberto Orduz, abogado y apasionado de la fotografía, quien capturaba en imágenes las mejores fachadas y la hermosa arquitectura de lo que fue años atrás la carrera 27 hacia arriba, hoy, el sector de Sotomayor y Cabecera.

De esa memoria histórica solo quedan fotografías, que recopila con el antes y el después, mientras afirma el abogado Roberto Orduz que ahora son solo moles de cemento lo que se ve a simple vista en el sector.

A un fotógrafo como él le enamoraba la arquitectura republicana de Bucaramanga. Y así lo recuerda también el médico Gabriel Jesús Gutiérrez Giraldo.

Las casas de familias prósperas e insignes de la década de los 40 se caracterizaban por sus diseños republicanos, propios de mediados del siglo XX.

Fue en 1941 cuando Bucaramanga se destacó por su desarrollo arquitectónico, teniendo en cuenta que para ese año la ciu-dad sería la sede de los V Juegos Nacionales.

“Nuestra memoria histórica se ha perdido. Todo se destruye, no hay planeación, nos quedamos sin casas emblemáticas, contrario a lo que ocurre en grandes urbes como Nuevo Orleans, por ejemplo, donde se preserva la parte antigua y solo se permite construir y modernizar alrededor del sector”, enfatizó Gutiérrez Giraldo.

Del sector de Cabecera destacan lo que fue el Club Campestre, donde hoy funciona el Club Unión. Su traslado se hizo en los años 60’s hacia el sur.

La casa de Nepomuceno Cartagena, ubicada sobre la carrera 27 con calle 52, fue la primera en tener piscina, por los años 60’s. Su diseño con vitrales y su escalera en forma de caracol fascinaban.

Y de Conucos, recuerda que el sector fue considerado el primer aeropuerto. Allí aterrizó por 1922, el piloto que tomó la primera fotografía aérea de Bucaramanga para la celebración de su cumpleaños.

En el sector que hoy se conoce como Altos del Jardín y donde se ubica la Unab, solo existían plantaciones de tabaco, recuerda el abogado Roberto Orduz, y complementa Gutiérrez Giraldo que los jóvenes hacían sus pilatunas, cazaban pájaros y comían guayabas de los árboles.

Después se construyó el Instituto Caldas en 1952, que luego se convirtió en la Escuela Superior de Administración Pública, hasta hacer de ese lugar lo que hoy es la Unab.

Hoy, solo fotos

Justo en el hostal de la Unab y como parte de la cátedra Armando Puyana Puyana, Aseunab realizó su charla habitual de los últimos martes de fin de mes. En esta oportunidad se habló de la Historia de Bucaramanga y se proyectaron cerca de 400 diapositivas de lo que fue Bucaramanga.

Gente Cabecera presenta algunas imágenes de lo que fue este sector y lo que queda de esa arquitectura, como parte de la recopilación que viene realizando el médico Gabriel Gutiérrez Giraldo con los registros de libros de Gavassa, fotos de Roberto Orduz y otras imágenes que ya se encuentran en Internet.

Así era Cabecera.