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| Ago 14, 2015 | Punto de Vista

Aire libre de humo

Paola Bernal

Paola Bernal

Por Paola Bernal, editora Gente de Cabecera (pbernal@vanguardia.com)

“Respire aire puro, este lugar está libre de tabaco”. Cada vez es menos común ver a las personas fumando en un café o bar, salvo aquellos que eligen los balcones. Otros lo hacen a la salida de la discoteca; pero el simple hecho de estar solos, parados en una esquina, no les genera gran satisfacción. Así que la técnica para que muchos dejen de fumar ha venido funcionando con la Ley Antitabaco.

Pero debemos traer a colación al fumador que vive en propiedad horizontal, y a quien poco le importa si incomoda o no a sus vecinos.

El debate empieza cuando afirman que fumar en el balcón es apropiado, pues hace parte de su propiedad privada; olvidándoseles la corriente de aire que acaba con la tranquilidad y el aire puro de sus vecinos. Resulta espantoso también para quien quiere trotar en horas de la mañana y se ve expuesto al humo del cigarrillo de un vecino, poco consciente, que elige las áreas comunes para tomarse un tinto y fumar.

Qué bien por las políticas que se están tomando en países como Chile, donde ya se está prohibiendo que las personas fumen en lugares abiertos, como las playas, parques o plazas, o donde haya presencia de menores de edad. Incluso, que se sancione a quien fuma dentro de un vehículo, sin importar si lleve o no niños. ¿Y en nuestra ciudad quién regula al taxista que sin pena enciende un cigarrillo? ¿Y si el pasajero le pide que apague el cigarrillo, lo hace con respeto? ¿Quién controla?

Cumplamos de verdad con la frase “libre de humo”, como lo hacen en el Central Park de Nueva York desde 2011 o en las Playas de Costa Azul desde el 2012.