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| Mar 11, 2016 | Columnistas

La ciudad somos todos

GENTE DE CABECERA

GENTE DE CABECERA

Gilberto Camargo Amorocho – Arquitecto y esp. en Educación Ambiental

Este lema siempre debe preceder cualquier acción urbana pública, cuando de planear, proyectar y construir ciudad se trata por parte de los burgomaestres, consultores y asesores del poder. Se palpan aires contrarios, con sazón dictatorial y no solo del alcalde o su secretario de Infraestructura, también mandos medios, que llevan la dura cuando trabajan al lado de la comunidad.

Una es la ciudad que se ve desde la alcaldía y otra la que vemos los habitantes. Como profesionales en obras públicas no fuimos formados con pénsum académico que indique trabajo social o tratar gente. Algunos aprendemos en la práctica. Gran falla, pues las obras urbanas son financiadas por los ciudadanos y son para su uso. Todos olvidamos eso.

Los gobernantes aprecian la comunidad cuando por valorización toca pagar, ahí sí envían rápido los recibos, pero la rechazan cuando se objetan las obras. Esta incoherencia es nefasta y da a entender que aún estamos lejos de comprender que entre todos podemos sacar adelante la Bucaramanga que nos identifica.

La gran creatividad está cuando un diseño u obra social es aprobada por autoridad y habitante. Fallamos ambos actores, desde no socializar la reparación de andenes de la Av. Quebrada Seca o acceso al barrio Diamante 2, hacer huecos en la calle y dejarlos en obra negra, obras sin valla, pitarle a un peatón, golpear a un policía, son una de las tantas evidencias diarias.

Falta que nos formen a todos en ser verdaderos ciudadanos, que nos hagan comprender qué es ciudad, qué es convivencia, tolerancia, enseñar ciudad, componente clave, ausente en los saberes del colegio y universidad, lugar donde se fundamenta el futuro. No es de extrañar entonces, que la inmensa mayoría de nuestra vecindad, algunos son bachilleres y otros profesionales, no ejerzan sus derechos y deberes de ciudadanos desde la dimensión territorial, simplemente porque no lo saben. “Tan dañino como no saber lo que se sabe, es ignorar lo que se ignora. Todos somos un poquito de sabios y mucho de ignorantes, todos tenemos algo que enseñar y mucho que aprender”: Gustavo Wilches.