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| Sep 30, 2016 | Columnistas, Editoriales

¿Amigo, cuánto tienes, cuánto vales?

GENTE DE CABECERA

GENTE DE CABECERA

Cecilia Blanco Rincón / Coordinadora Comité de Conciliación JAC Cabecera del Llano

El papa Francisco dice: “La mundanidad es un agujero negro que devora todo en el propio yo”, señalando también que la riqueza no es mala en sí misma. Lo es la indiferencia a quien tiene necesidad (Jubileo de la misericordia).

Para poder lograr lo merecido es necesario saber quiénes somos, de dónde venimos, ya que nuestros padres nos aportan la genética y la educación que nos van a identificar durante toda la existencia que, fortalecida con la formación recibida en las aulas, marca pautas en el comportamiento con nuestros semejantes.

Todas las personas, por muy humildes que sean, nos dan un mensaje y nos muestran lo grandes y buenos que pueden ser quienes nos rodean; lo que encierra su oficio o profesión. Desde un empresario, un ingeniero, un vendedor ambulante, un parquero, un vigilante, una servidora doméstica, hasta un humilde reciclador, con su desempeño nos dan a conocer sus habilidades y conocimientos, enseñándonos a ser más personas.

Por eso, los invito a ver lo grande y bueno que tienen cada uno de ellos, porque el valor no depende de lo que se tiene sino de lo que se da.

Hoy hacemos un alto en nuestros quehaceres de la JAC, para evocar con alegría a un excelente vecino de este barrio, Jaime Luis Gutiérrez Giraldo, buen amigo y extraordinario docente universitario, fallecido el pasado 18 de septiembre, quien dejó un gran legado en los muchos profesionales que formó en siete universidades, y en el gran ejemplo que dio como ciudadano de bien a lo largo de su presencia entre nosotros.

Su hija Elsa Beatriz lo expresó muy bien en las palabras de despedida: “Fue un hombre con una gran inteligencia emocional, que no le concedía a nadie el poder de alterar su armonía y paz; que nos enseñó a ver en los demás sus cualidades y virtudes…”.

Su ejemplo de convivencia humana y cordialidad se mantendrán vigentes entre nosotros, como puntales para una armonía comunitaria en Cabecera del Llano y la solución de posibles conflictos a través de la conciliación y el diálogo constructivo.

Debemos darle sentido pleno a nuestra vida, porque la felicidad no depende de la cantidad de bienes que poseamos, sino de la grandeza espiritual y lo bien que podamos sentirnos cuando damos una voz de aliento, cuando acompañamos a una persona en momentos difíciles, cuando damos un consejo a tiempo, un detalle o gesto oportuno, o simplemente cuando brindamos un pedazo de pan.

La dignidad y grandeza de cada ser humano está implícita cuando valoramos y dignificamos a las personas, sin importar su estrato social, su raza o su religión; cuando le damos a cada quien el reconocimiento a su trabajo y a la misión que cumple en la sociedad.