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| Sep 8, 2017 | Periodista del Barrio

Comunidad de Cabecera insiste en inconveniencia de la grama japonesa

Durante el primer semestre de 2017, la Alcaldía informó que había instalado más de 19 mil metros cuadrados de grama japonesa en parques como Las Palmas, Los Niños y Turbay. - Archivo/GENTE DE CABECERA

Durante el primer semestre de 2017, la Alcaldía informó que había instalado más de 19 mil metros cuadrados de grama japonesa en parques como Las Palmas, Los Niños y Turbay. – Archivo/GENTE DE CABECERA

Periodistas del Barrio

Con una carta firmada por más de 80 residentes de Cabecera, integrantes de la JAC siguen manifestando su rechazo a la siembra de grama japonesa en los parques del sector.

El documento ya fue radicado en la Secretaría de Infraestructura municipal.

“Nos hemos enterado de que la Alcaldía sigue empeñada en sembrar Grama Japonesa en el parque San Pío y posiblemente en Los Sarrapios también, para lo cual se requiere una poda drástica de los árboles que permita la entrada de sol y que la grama prospere.

Estamos de acuerdo en que esto se haga en las áreas donde no hay muchos árboles, como el parque Las Palmas, el de Las Cigarras, el de Los Niños, pero no en San Pío, que a decir del Alcalde es el emblemático de Bucaramanga, precisamente por la cantidad y belleza de sus árboles.

(…) Solicitamos que el Área Metropolitana de Bucaramanga, como autoridad ambiental, haga un estudio técnico, un inventario de aves, nidos, insectos y demás fauna y flora que se verían afectadas por la posible tala y/o poda de árboles, sin dejar de lado los efectos sobre el microclima, generación de oxígeno, absorción de gases tóxicos y ruido que actualmente están beneficiando a la comunidad de Cabecera del Llano y que se verían menoscabadas con la poda proyectada.

Tampoco es lógico ni ético ni estético tumbar árboles para imponer la siembra de determinado césped. Lo lógico es buscar el césped que se adecúe a las condiciones del lugar sin afectar los árboles.

Antes de que la cuadrilla de la guadaña llegue al parque de Los Sarrapios a borrar toda evidencia, los invitamos a realizar una inspección y comprobar por ustedes mismos que el pasto San Agustín y la Grama Dulce prosperan bien bajo la sombra de los árboles.

(…) Actualmente, con los sistemas de riego ya instalados no debería haber problema para que los parques se conserven verdes durante las temporadas secas.

El mayor problema ahora es la falta de capacitación del personal encargado de los parques que con su guadaña destruye la raíz del césped, produciendo el mismo efecto del sobrepastoreo en los potreros, práctica que termina acabando con el pasto que se sembró a un alto costo”, manifiesta parte de la misiva.

Los firmantes finalizan solicitando “una reunión con los funcionarios de la Secretaría de Infraestructura, del Área Metropolitana y de la Emab (…) para exponer los diferentes puntos de vista y solicitamos también que en dicha reunión esté presente algún Arquitecto Paisajista que aprecie la parte estética, pues los parques no se pueden seguir manejando solamente como cultivos industriales de árboles”.

Nota de la Redacción

El ingeniero agrónomo y consultor Víctor Hugo Morales, interrogado por esta Redacción, afirmó: “Entiendo los criterios que tiene la Administración para trabajar con esta especie. Lo que habría que preguntarse es ¿cómo debe ser el esquema de la Administración en el manejo de áreas verdes en una ciudad? Debería entrar dentro de una integralidad del manejo.

El criterio para mí no debería ser ahorrar mano de obra o entre menos gaste mejor… el criterio que debe primar es el entorno ambiental de la ciudad, versus la composición florística”.

El profesional agregó: “La grama japonesa no es tan compatible con el sistema general acá que es trópico (…) Si uno utiliza un criterio amplio estaría buscando especies que puedan proteger el suelo pero que al mismo tiempo le suministren a los árboles otros sistemas de relacionamiento, de conservación de agua, conservación de la materia orgánica, de microorganismos”.

Resaltó que por parte de la Administración “debería haber más investigación y averiguación sobre lo que dicen los vecinos” para lo cual se podría integrar o trabajar de la mano con universidades locales.