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| Oct 13, 2017 | Nuestra Gente, Portada

‘Con buena actitud y una gran fe se sale adelante’

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Diana Lucía Díaz Patiño

Santander es el Departamento del oriente colombiano donde se registran más donaciones de órganos. Noticia para celebrar aprovechando que el 14 de octubre se conmemora el Día mundial de la donación de órganos y tejidos.

Numerosas campañas y la Ley 1805 de 2016, que convierte a todo colombiano en potencial donante, han favorecido este aumento.

También, conocer las valiosas historias de vida que se esconden detrás de las estadísticas y que se pueden encontrar a diario en nuestro trabajo o barrio.

Una oportunidad para ser más fuerte

Olga Zoraida Ortega Navarro tiene 49 años, es bumanguesa y trabaja desde hace 15 años en la UIS.

Ella vivió más de 10 años sabiendo que sus riñones no funcionaban bien, por lo que mantenía una dieta especial.

Sin embargo, hace dos años tras realizarse algunos exámenes de rutina recibió la noticia más sorpresiva: sus resultados eran malos y debía hospitalizarse de inmediato.

“Cuando llegué a urgencias con cara de asombro el doctor que me atendió me dijo que yo estaba para UCI; pero no entendía por qué me decía eso… Yo no sentía nada raro para estar tan mal como decían”, cuenta Olga.

Lo que le esperaba en ese momento a Olga era una etapa muy dolorosa y difícil, el inicio de tratamiento de diálisis.

“Yo no entendía porque cada vez las noticias eran peores. Me puse muy triste y lloré durante varios días… me parecía imposible que yo estuviera en esa situación de un día para otro”.

Empezaron los cambios

Como Olga misma lo dice, ante su enfermedad solo le quedaban dos opciones: seguir triste o afrontar su nueva realidad con la mejor actitud.

“Decidí entonces hacerle frente y seguir con mi nueva vida”, afirma.

Dos años pasaron hasta que el pasado 1 de junio recibió un “maravilloso regalo”: la donación de un riñón.

“En realidad fue rápido si consideramos que hay personas que llevan muchos más años esperando. Gracias a Dios las cosas se dieron rápido”, reconoce Olga.

“Nadie se alcanza a imaginar el cambio de vida que se experimenta, yo me siento una nueva persona, renovada, con mucha energía, me veo diferente, y esto gracias a mi donante, que nunca conocí pero al que siempre le estaré agradecida”.

Afirma que es muy importante que las personas se informen y adquieran mayor conciencia sobre la donación de órganos.

“Hasta que uno no vive de cerca una situación de estas, no se entiende lo importante que es”.

Familia y Fe

Luego de esta experiencia, Olga Zoraida es hoy una mujer más fuerte, más sabia y más agradecida.

“Hubo días buenos y otro no tan buenos, pero nunca perdí la fe y yo sabía que Diosito no me daría más de lo que pudiera soportar”.

Cuenta que el apoyo de su esposo y sus hijas fue definitivo, con quienes encontró la fortaleza y la paz suficientes hasta para tomarse sus diálisis con bromas y buen humor.

Su “tropa”, como llama a sus buenas amigas; así como el trato humano de las personas que la atendieron en la unidad renal y en la unidad de trasplante de la Foscal también le ayudaron a hacer más “fácil y llevadero” este proceso.

“Me siento más fuerte después de todo este proceso, porque aprendí que con buena actitud ante las adversidades de la vida y una fe grande en el Señor se sale adelante”.

En cifras

53

donantes durante enero y julio de 2017 es la cifra reportada en Santander. Tejidos oculares y óseos, hígados, corazones y riñones son parte de estas donaciones.