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| Nov 10, 2017 | Portada, ¿Qué pasa?

Preocupa la invasión de espacio público ante próxima temporada navideña

Los andenes de la carrera 33 se ven diariamente ocupados por vendedores informales

Diana Lucía Díaz Patiño / GENTE DE CABECERA

 

La invasión de espacio público en Cabecera es una problemática de no acabar.

Cuando no se trata de las decenas de motos y carros mal estacionados, los transeúntes se encuentran con ventas ambulantes que también invaden los andenes y vías.

Considerando que se aproximada la temporada navideña (aumento del comercio, congestión, etc.) y de la polémica reciente por el presunto permiso que se otorgará a vendedores ambulantes en el Centro, Gente nuevamente le puso la lupa a la situación.

‘De mal en peor’

Carlos Pérez* es comerciante, trabaja en la carrera 33 con calle 48 y manifiesta que los locales comerciales de la zona se ven afectados por los vendedores de artesanías, minutos, accesorios para celular, entre otros, que se ubican en la entrada y alrededores de su local.

Indica que ellos están “ocasionando no solo interferencia en nuestro acceso sino de los clientes del local, también ruido con parlantes o publicidad a punta de gritos y todo el mugre, desorden que dejan en las noches cuando finalizan su labor. Además la inseguridad para el bienestar de los negocios que acá laboran y se ve el desorden y caos de este sector”.

Carlos ha radicado derechos de petición solicitando a la Alcaldía que dé cumplimiento al Decreto 0179 de 2012, determinante para la regulación del espacio público en la ciudad.

Pero aunque ha recibido respuesta por escrito, asegura que “todo sigue igual o peor”.

Trinidad Flórez, presidente de la JAC Cabecera del Llano, agregó que “en todos los semáforos por la carrera 36 desde la 56 a la 45 ahora se están parando vendedores de frutas, energizantes, también hay personal de una fundación pidiendo dinero y señores pidiendo que se atraviesan entre los carros, arriesgándose además a accidentes”.

La líder comunitaria pide a las autoridades que haya más ‘gobernanza’.

“No hay quien controle el espacio público, todo el público que quiere se está metiendo ahí, no tenemos ni Alcaldía ni Gobernación para el barrio”.

Habla la autoridad

Alba Navarro, Secretaria del Interior, expresó: “Estamos trabajando con la Defensoría del Espacio Público, mirando las zonas cruciales de Bucaramanga (…) Estamos haciendo mesas de trabajo con los vendedores, con las Secretarías para determinar las medidas pertinentes que vamos a tomar, pero todavía no me puedo anticipar”.

Esta Redacción intentó ponerse en contacto con la Defensoría de Espacio Público de Bucaramanga pero las llamadas no fueron atendidas.

Sin embargo, se sabe que en el más reciente informe de gestión correspondiente al tercer trimestre de 2017, presentado ante el Concejo municipal, se recibieron fuertes críticas por parte de los Corporados, quienes “manifiestan que no se está trabajando en garantizar a los bumangueses el espacio público de la ciudad”, según el comunicado emitido.

A pesar de las labores que la Administración manifiesta estar realizando, varios concejales expresaron que “el comercio formal está colapsado por la permisividad de la Alcaldía con los vendedores ambulantes”, al tiempo que solicitaron a la Administración el plan a aplicar con los informales para la época decembrina.

Adicionalmente se hizo llamado al buen trato hacia los vendedores ambulantes, pues algunos de ellos “son atropellados por los funcionarios de la Secretaría del Interior”.

*Nombre cambiado a petición del entrevistado.

 

Aunque solo se realizan durante los fines de semana, los Mercadillos en San Pío constituyen un ejemplo de que se puede utilizar el espacio público de manera organizada y respetuosa con los peatones. Allí, con carpas y mesas dotadas por la Alcaldía, productores de las veredas de Bucaramanga traen sus productos directamente al consumidor de Cabecera.

Para el caso de los vendedores ambulantes, indiscutiblemente están fallando los procesos de la Administración pues aunque se habla desde hace mucho tiempo de reubicación, no ha sido una estrategia exitosa.

Sin embargo, el caso de los Mercadillos se puede convertir en un referente de que sí puede haber soluciones.