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| Sep 21, 2018 | Tendencias

¿Cómo evitar que el cuidado de un adulto mayor se convierta en una carga?

El síndrome de sobrecarga en el cuidador informal se define como un estado de agotamiento emocional, estrés y cansancio en la persona a cargo del cuidado de su ser querido. - Banco de Imágenes/GENTE dE CABECERA

El síndrome de sobrecarga en el cuidador informal se define como un estado de agotamiento emocional, estrés y cansancio en la persona a cargo del cuidado de su ser querido. – Banco de Imágenes/GENTE dE CABECERA

La etapa de la vejez de los padres o abuelos es una situación que requiere de disposición y cuidado por parte de las demás personas que conforman el núcleo familiar. Esto con el fin de favorecer la integridad del adulto mayor, que en la fase final de su vida puede llegar presentar una serie de condiciones especiales que necesitan de una atención especial.

Es por esto que en la actualidad algunos miembros de la familia optan por dedicarse al cuidado del adulto mayor de su hogar. Una actividad que puede presentar una serie de desafíos, que de no ser tratados adecuadamente pueden resultar frustrantes.

De acuerdo con el psicólogo clínico Cristian Capacho Sandoval, dicha frustración se presenta con más frecuencia en aquellas personas que están a cargo de pacientes con un diagnóstico de demencia, debido a los cambios mentales, emocionales y físicos y que el adulto mayor experimenta.

Los profesionales reconocen un grado de carga mayor en las personas que cuidan de un adulto mayor con un diagnostico relacionado con la demencia. - Banco de Imágenes/GENTE dE CABECERA

Los profesionales reconocen un grado de carga mayor en las personas que cuidan de un adulto mayor con un diagnostico relacionado con la demencia. – Banco de Imágenes/GENTE dE CABECERA

“Es una situación que puede causar en cuidador agotamiento emocional, estrés y cansancio caracterizado por irritabilidad, preocupación constante, estado de ánimo bajo, pérdida de energía, problemas de sueño, aislamiento social, disfunción familiar, malestar estomacal, palpitaciones o dolor de cabeza.

“Es por eso que una persona que presente tres o más de los anteriores síntomas, podría estar padeciendo el síndrome de sobrecarga en el cuidador informal sin saberlo, y debería consultar”, explicó Capacho Sandoval.

Su propio bienestar tiene que ser una prioridad para poder tener éxito en el cuidado de otra persona.

Recomendaciones para prevenir la sobrecarga

Para prevenir activamente este síndrome, el psicólogo clínico recomienda diseñar un plan de autocuidado diario en el que incluyan los siguientes factores protectores:

– Toma de conciencia de las implicaciones de su labor.

– Mantener una alimentación balanceada.

– Realizar actividad física y mental.

– Respetar los horarios de sueño y descanso.

– Favorecer espacios de ocio que proporcionen satisfacción y promuevan la interacción social.

“Es vital tomar el tiempo para detenerse y evaluar cómo lo está haciendo. Si siente irritación, frustración o enojo en la labor de cuidado, así como la pérdida de la paciencia en la labor de cuidado, es fundamental autoevaluarse y consultar”, puntualizó el profesional.

Ganancias del cuidador

Cuando se habla acerca de los cuidadores de personas mayores se habla casi siempre de la sobrecarga que les puede generar. En contraposición a las consecuencias negativas de cuidar de un adulto mayor, se encuentran los beneficios. Existen ganancias de tres tipos:

-De crecimiento personal, como lo pueden ser tener mayor paciencia, resiliencia y autoconocimiento.

-De crecimiento espiritual y fe, por ejemplo, cambios positivos en la filosofía de vida y participación en actividades altruistas.

– Sentimientos utilidad y logro a causa de afrontar una situación difícil y mejorar las relaciones con otras personas, tanto con la persona que cuida como a sus demás familiares.

Resiliencia de los cuidadores

A pesar de que en ocasiones el brindar cuidados a un adulto mayor trae consigo consecuencias en la salud del cuidador, un grupo de investigadores se percató de que ciertas personas lograban salir adelante ante esa situación, e incluso, beneficiarse de dicha experiencia. Esto los llevó a investigar el fenómeno de la resiliencia (capacidad para enfrentar y salir de circunstancias traumáticas) en los cuidadores.

Estudiando a familiares de personas con demencia pudieron asociar que las personas catalogadas con mayor resiliencia se encuentran en un mejor estado, tanto físico como emocional, a pesar de la carga de tener que brindar cuidados a su familiar. Esto hace suponer que si se fomenta la resiliencia en los cuidadores se puede mejorar su salud a pesar de la carga que implica su trabajo.