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| Feb 1, 2019 | Nuestra Gente, Portada

Después de 28 años, Azao’s le dice hasta pronto a Bucaramanga

Redacción 

Detrás de la historia de Azao’s se esconde el fuerte trabajo de dos santandereanas que lograron abrirse un lugar dentro de la competida escena gastronómica de la región. – César Flórez / GENTE DE CABECERA

Ayer, en medio de la presentación musical de la Tuna de la Universidad de Santander, Udes, y acompañados de los clientes que por casi 30 años los acompañaron fielmente, el tradicional restaurante Azao’s, pionero en ofrecer dentro de su carta diferentes especialidades de pinchos y mazorcas, se despidió de la Ciudad Bonita.

Este famoso sitio que desde sus inicios deleitó el paladar de los bumangueses que buscaban una opción diferente con sabor a brasa, siempre quedará en la memoria de quienes disfrutaron sus platillos bajo la melodía de una buena salsa y un alegre son.

Sin embargo, como lo dicen las socias propietarias Ligia Díaz y Mercedes Martínez, todo cumple un ciclo y “es hora de dar un paso al costado y tomarse un tiempo para reinventarse”, y tal vez en un futuro no muy lejano regresar con una propuesta fortalecida.

Y aunque fueron varios los motivos que las impulsaron a tomar esta decisión, lo que más llena de satisfacción a estas mujeres es haber logrado impactar positivamente en el sector gastronómico de la región, creando empresa y generando empleo, muy a pesar de todas las barreras a las que a diario se enfrentaron.

Es por eso que el sentimiento de nostalgia las invade, pero el de satisfacción y agradecimiento es mayor y aprovechan para envíar a sus clientes, amigos, proveedores, colaboradores y a los santandereanos en general un emotivo mensaje:

“Hoy queremos enviarles un agradecimiento, un fuerte abrazo y un gran aplauso a todas las personas que de una u otra manera han apoyado el crecimiento del restaurante Azao´s.

Queremos que sepan que esto no es una despedida, es un tiempo para prepararnos para una nueva experiencia. Por eso con nostalgia les informamos que el ciclo en nuestra sede Cabecera del llano llegó a su fin”.

«Estar vigente en la memoria de las familias santanderenas por 28 años es gracias a su fidelidad… Esto no es una despedida, es un cierre temporal para reinventarnos y seguir creando nuevos momentos juntos», Ligia Díaz y Mercedes Martínez.

Las emprendedoras recuerdan que también vendían un producto que ya no es tan común en los restaurantes, denominado Sifón, una cerveza que no tiene el proceso de pasteurización, por lo que siempre tiene que estar refrigerada. SUMINISTRADA / GENTE DE CABECERA

Un viaje por la historia

Fue en 1990 cuando Ligia Díaz y Mercedes Martínez, dos socias unidas también por una larga amistad, decidieron montar su segundo negocio. Se conocieron en la universidad y le habían apostado a un almacén de ropa que ellas mismas producían, ya que como profesionales en diseño textil quisieron enfrentarse a un negocio propio.

A pesar de lo grande de la pasión que las movía, les hacía falta un músculo financiero que les permitiera crecer, por lo que decidieron buscar una nueva forma de emprender.

“Nos gustaban muchos los pinchos, pero para esa época los restaurantes que los ofrecían eran muy pocos, y sólo de dos tipos, de carne o de pollo, así que pensamos que podría ser un buen negocio”, coinciden las emprendedoras.

Pero como dice el dicho, no todo fue ‘color de rosa’. El obstáculo más grande era el dinero, pues no la tenían.

Sin embargo, esa dificultad no las hizo desistir. Lograron conseguir una inversionista que creyó en ellas y fue así que hace más de 25 años consiguieron el lugar, montaron la cocina y lo necesario para producir los pinchos más ricos que se probaron en la ciudad.

“Arrancar fue complicado, así que nosotros traíamos a familiares y amigos a jugar cartas y de paso ellos nos compraban aunque fuera una gaseosa, pero nos colaboraban”, recuerdan entre risas.

Con un año funcionando, el restaurante que se ubicaba sobre la carrera 29, cerca a la Concha Acústica, empezó a ser frecuentado por más clientes, pese a que este par de socias confiesan que las mesas eran carretes de cable que les regaló un amigo y las sillas eran troncos de árbol que adecuaron.

La carta se fue adecuando con combinaciones de platos, según el gusto de los clientes.

“Al principio hicimos combinaciones para ofrecer 15 pinchos, pero quedaron finalmente 10 porque algunos no eran muy apetecidos”, comenta Mercedes.

En sus inicios el restaurante funcionó en una vieja casona ubicada en la carrera 29 con calle 40. El lugar evocaba la tranquilidad de una casa de campo colonial, por su arquitectura y decoración. -SUMINISTRADA / GENTE DE CABECERA

Lo que si entró con pie derecho fueron las mazorcas. Aseguran que fueron las pioneras en la ciudad en vender mazorcas desgranadas con su salsa especial y queso salado, toda una sensación que mantuvieron siempre vigente.

Azao´s fue también un lugar que se consolidó como una oportunidad para decenas de jóvenes universitarios, quienes encontraron allí su aliado perfecto para costear sus estudios, atendiendo el lugar, y que siempre fue referente de la gastronomía típica de la región.

Ojalá vengan tiempos mejores para este sitio, que en su época fue un referente en la gastronomía bumanguesa.