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| Ene 31, 2020 | En estas calles, Nos escriben, Portada

La Flora, un parque con mucha historia

Hace algunos años, esta fuente ubicada en la zona central del parque era uno de sus mayores atractivos, hoy en día la estructura no está en funcionamiento. – Archivo / GENTE DE CABECERA

Por: Edward Grimaldos Gómez

Hablar del parque ecológico La Flora es remontarse a los finales de la década de los años 60, cuando culminaba la construcción de los barrios Terrazas y La Floresta, sus más allegados vecinos.

Siempre fue una zona de vegetación propia de la ribera de una fuente hídrica, en este caso la de la quebrada La Flora, la misma que le daría el nombre a este parque años más tarde.

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Una fuente hídrica, que en años anteriores fue el hábitat de diferentes especies.

Sergio Gaitán, experto en temas ambientales, recuerda que la quebrada que alguna vez pasó por la zona albergaba tal cantidad de fauna que hasta cangrejos había allí. Otros aseguran que se podía hasta pescar.

Sin embargo, con el tiempo y a la par que la construcción avanzaba, se hizo necesaria la canalización de este afluente de manera interna. Trabajos que dejaron un par de planicies a lado y lado, convirtiéndose en el lugar perfecto para la que los niños de la época lo utilizaran como un lugar de encuentro y esparcimiento.

Esta es una de las esculturas más emblemáticas ubicadas en el parque La Flora. Allí se encuentran especies vegetales como el Caracolí, el pomarroso, frijolito, heliconias, el balso, la melínea arbórea, el bambú, entre otras. – Archivo / GENTE DE CABECERA

“La Cdmb (Corporación Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga) hizo una especie de relleno y debajo pusieron la tubería, por eso quedaron unas planicies que nosotros convertimos en canchas con unos arcos hechos de guadua”, comentó Orlando Gamboa, uno de los primeros residentes de Terrazas, que para esa época era tan sólo un adolescente.

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Recuerdan que llegaron a convocar alrededor de 35 equipos de diferentes partes de la ciudad, principalmente de las cuadras de los barrios Cabecera, Terrazas y La Floresta.

“Los torneos empezarían como en el año de 1975, en la cancha que nosotros hicimos y le pusimos ‘La Cañada’, porque quedaba ahí en la quebrada, eso era un espacio abierto que todo el mundo podía pasar”, agregó Néstor Valdivieso, uno de los jóvenes que en esa época se encargaba de organizar los partidos de fútbol.

Así fue el proceso de canalización de la quebrada La Flora,por parte de la Cdmb. La fotografía se encuentra en el libro “50 años CDMB”, de Edmundo Gavassa Villamizar. – Tomada de Facebook: Fotos de Bucaramanga (Antiguas, Modernas, Actuales).

Fue tanta la popularidad que ese lugar adquirió, que según recuerdan quienes allí jugaron, reconocidas figuras del fútbol local como Eusebio Vera Lima, César Rueda y Chucho Uribe disputaron algunos partidos en esos terrenos.

Del mismo modo, esa zona verde que no tenía restricción de acceso, se convirtió en la forma más rápida de conectar Terrazas con Cabecera, a través de un improvisado sendero que la misma comunidad adecuó.

“Ese era un sendero o trocha que hizo la comunidad, era en tierra pero en algunos tramos tenía escalones para subir las pendientes. Uno entraba por la parte de la carrera 44 de Terrazas y salía a la parte de atrás de Nataly, una fuente de soda muy popular en ese entonces”, recordó Elkin Gamboa, otro de los residentes de Terrazas de antaño.

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Un escenario que por varios años se mantuvo así, abierto y utilizado por la comunidad como un punto de encuentro y de sano esparcimiento.

“Fue un espacio muy bonito, ayudó mucho a inculcar el deporte en lo jóvenes. Además, con la construcción de CAI era un sitio que brindaba seguridad”, señaló Néstor Valdivieso.

Dato

Según se pudo evidenciar en los archivos de prensa de la época, la obra tuvo un costo total de $808 millones aportados por la Cdmb, la Alcaldía de Bucaramanga y la empresa privada.

Se convierte en parque

Panorámica de Bucaramanga en la década de 1970. En primer plano se observan las viviendas del barrio Terrazas, y en segundo plano la espesa vegetación que años más tarde conformaría el parque ecológico La Flora. – Tomada de Facebook: Fotos de Bucaramanga (Antiguas, Modernas, Actuales).

Según recuerda la comunidad, la construcción del parque comenzó a finales de la década de 1990 por parte de la Cdmb. El objetivo era crear el primer parque ecológico de la ciudad, con un toque diferenciador al resto de parques que ya existían, según lo describió en sus páginas el diario Vanguardia en su edición del martes 12 de enero de 1999.

“Un parque para crear conciencia ecológica, espacios verdes, un espacio para que la gente se divierta en medio de la naturaleza y de paso recuperar el antiguo apelativo de la capital santandereana: ‘La ciudad de los parques’”.

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Según cuenta el diario, los arquitectos encargados del proyecto recibieron asesoría de un cuerpo de técnicos canadienses, quienes fortalecieron la vegetación existente, incluyendo nuevas especies vegetales a las que les diseñaron además unos senderos peatonales rectos y circulares e instalaron algunas figuras típicas de la cultura santandereana.

“Eso tenía mucho bambú y guaduas, por lo que ahí estaba la quebrada, también había otro tipo de árboles y otros se sembraron. Hicieron los senderos y el cerramiento del lote”, comentó Elkin Gamboa.

Así fue el proceso de canalización de la quebrada La Flora, por parte de la Cdmb. La fotografía se encuentra en el libro “50 años CDMB”, de Edmundo Gavassa Villamizar. – Archivo / GENTE DE CABECERA.

La obra terminaría en el 2000 y en octubre de ese año sería inaugurada por Luis Fernando Cote Peña y Joaquín Beltrán Becerra, en ese entonces alcalde de Bucaramanga y director de la Cdmb, respectivamente.

Aunque la comunidad celebraba la consecución de un espacio verde como lo es hoy en día el parque La Flora, aseguran que intentaron preservar la cancha que ellos mismos habían construido.

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Sin embargo, aseguraron que la Cdmb no lo permitió.

“Yo fui auditor de la Cdmb en la década de 1990 y presenté una petición para que nos dejaran la cancha, pero alegaron que no querían que pasara lo mismo que con la cancha El Bueno. Supongo que no querían un peladero sino que querían una zona verde, ya que la Cdmb es una entidad ambiental”, contó Nelson Valdivieso.

Hoy en día, de la quebrada y la cancha ‘La Cañada’ sólo queda el recuerdo de aquellos que alcanzaron a conocer estos escenarios. A cambio de ellas recibieron un parque, que alberga variedad de especies animales y vegetales y que funciona como un “pulmón en medio de la ciudad”.