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| Jun 11, 2010 | En estas calles

El fútbol estrecha lazos de amistad en Pan de Azúcar

Lo que empezó como una ‘recocha’ de domingo entre profesionales de distintas carreras terminó convirtiéndose en un torneo de fútbol de jóvenes, adultos, padres de familia, hinchas y en especial vecinos de barrio que buscan estrechar sus lazo de amistad.

La singular escena ocurre en Pan de Azúcar, donde un grupo de personas ha decidido apostarle al deporte como una forma de compartir y brindar ejemplo de convivencia. Daniel Serrano Pastrana, quiso compartir con los lectores de Gente de Cabecera esta experiencia que comenzó hace un año con un grupo de amigos. “Esto nació con un grupo de personas que subimos a Pan de Azúcar los domingos a hacer deporte.Nos fuimos conociendo, integrando y comenzamos a jugar en la cancha con equipos diversos de 12 años, otros de 15, mayores de 25, 30 y hasta dos señores de 55 años. Jugábamos todos los domingos y la cosa comenzó a ponerse interesante. Cada vez llegaba más gente y así fue creciendo hasta que teníamos que jugar campeonatos para que todos pudieran participar, todo enmarcado en una disciplina de respeto, de amistad y tolerancia en el juego

mismo”.

A la par con la realización de los partidos se fue generando un compromiso con la juventud y se fueron trazando metas y parámetros de comportamiento por parte de los mayores. “Quisimos que dentro de estos principios diéramos un ejemplo a todos alrededor de los juegos, por eso nadie después de ningún partido consumía cerveza como acostumbran generalmente, solo agua y gaseosas”, dice Daniel.

Se volvió un torneo El tema del juego fue tomando tanta fuerza, que ya los padres de familia empezaron a acompañar a sus hijos a la cancha. Hace un par de meses Carlos Albarracín, profesor de varios colegios y quien hace parte de uno de los equipos, organizó el primer Torneo de la Amistad Pan de Azúcar 2010, en el que participaron equipos conformados por los mismos jugadores de la jornada dominguera.

De esta forma, “médicos, abogados, arquitectos, ingenieros, jubilados y estudiantes tanto de colegios como de universidad, nos dimos cita los sábados a las 5:00 p.m. para cumplir con el calendario diseñado para el campeonato”, dijo Daniel.

“No se imagina la ansiedad de los pelaos durante la semana, convocaban a entrenamientos, preparaban estrategias y en fin casi que no dormían pensando en el juego del sábado”, recuerda. El pasado sábado 29 de mayo se jugó la final que congregó a barras, padres, madres y hermanos de los

jugadores en una jornada inolvidable.