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| Mar 25, 2011 | Nuestra Gente

Orquídeas: los aromas y colores que alegran la vida

Su atención se la robaron las orquídeas que desde muy joven cultivaba.

Ella es Lucila Zafra de Ledesma, una bumanguesa amante y protectora de las orquídeas.

 

Tal vez no recuerde cuántas orquídeas han adornado su casa durante años, ni cuántas tenga en este preciso instante. La cifra no es necesaria para una mujer que sabe ‘a ojo cerrado’ que vive y suspira, en todo el sentido de la palabra’ por ellas… por las orquídeas.

Es Lucila Zafra de Ledesma, una bumanguesa que no se dio cuenta la velocidad que llevaba el reloj, todo porque su atención se la robaron las orquídeas que desde muy joven cultivaba.

“Fue en casa de sus tías, tal vez por pasatiempo o por gusto, el caso es que es lo más importante en su vida”, explicó con orgullo su hija Lucila, la única que le heredó este gusto.

Sus inicios en el conocimiento de esta flor fueron con la Catleya Mendelii, la insignia de la flora santandereana, luego, cuando fue conociendo las múltiples asociaciones de orquideología que hay a nivel nacional, sus investigaciones y pasiones fueron más amplias.

Orquídeas por doquier…

Además de tener una variedad de tamaños, colores y aromas de orquídeas que embellecen su casa,  doña Lucila también las tiene colgadas en óleos y hasta tuvo una porcelana en forma de esta flor, que la guardó por muchos años.

Sus inicios en el conocimiento de esta flor fueron con la Catleya Mendelii, la insignia de la flora santandereana

Lucila Zafra de Ledesma vive entre orquídeas

Este amor sin duda fue inculcado a sus hijos Patricia, Hernando y Lucila, y sus nietos.

“De los hijos soy yo la que quizá más le heredó esto y de los nietos es Santiago, el mayor, que siempre la acompaña a los cursos que dicta la Sociedad Santandereana de Orquideología, al que por supuesto pertenece. El otro nieto está muy pequeño, tiene apenas 3 años, pero yo creo que irá por el mismo camino”, señaló Lucila Ledesma.

Entre diálogos…

“Hola, a usted tanto que la consiento y no me ha querido florecer, ¿qué le pasa?”, “Uy, tan bonita que está esta, ¿si vio que podía estar más bonita? me gusta verla así”, “¿Cómo amaneció esta preciosa? ¿Ya casito florece?”…

No es raro escucharla hablarles a las orquídeas, “pues son tan consentidas como un bebecito”. A diario, cuando pasa por su lado, cuando amanece, al anochecer… nunca permite que se sientan solas.

Un consejo para los jóvenes

La mujer aconseja a la juventud preocuparse por preservar la especie santandereana (la Catleya Mendelii).

Es importante que se preocupen e interesen por investigar sobre el tema, que ingresen a la Sociedad, pues la mayoría de los que allí asistimos somos adultos”.

A quien le interese…

Precisamente este fin de semana se llevará a cabo un curso sobre siembra y cultivo de orquídeas. El encuentro será en el parque de las Orquídeas, en Lagos del Cacique. Los interesados pueden comunicarse al 6459678 – 6915287.