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| Nov 9, 2012 | Columnistas, Punto de Vista

El atraco a doña Alicia

Fabio Peña

Fabio Peña

El teléfono sonó pasadas las ocho de la mañana. Al otro lado de la línea doña Alicia Gamboa de Suárez quería que la escucharan.

Ella, residente en Cañaveral, había sido víctima de los atracadores la noche anterior.

Según contó dos hombres en moto la acecharon y la arrinconaron. Uno tenía un cuchillo y el otro un revólver con los que le exigían la entrega de sus pertenencias.

Doña Alicia se echó hacia atrás. Vio otras dos motos que se acercaban y un carro estacionado al otro lado de la vía.

Tomó fuerzas y empezó a pedir auxilio pensando que encontraría eco en quienes se acercaban. Sin embargo, eran cómplices.

La víctima pensó en defenderse, pero cuando vio que eran varios desistió de su idea. ¿Su arma? Un bastón. Su coraje era inmenso pero tal vez sus 82 años no le hubieran dado las fuerzas para enfrentar a cinco asaltantes en tres motos y un carro.

Entonces, entregó sus pertenencias: su billetera con su cédula, la tarjeta de Salucoop, la tarjeta vital, $70.000, su celular y un tejido de lana que acababa de terminar para una amiga como regalo de Navidad.

Triste, acongojada y con rabia, se debió resignar con seguir su camino a casa que estaba a media cuadra. Mientras tanto los ‘guapos’ forajidos huían con el botín.

Ella ha sido otra víctima de la delincuencia en una ciudad que se muestra insegura, una sociedad indolente, y una delincuencia sin escrúpulos.

Justamente ese día la prensa nacional titulaba: “Las ciudades son más seguras”.

Doña Alicia solo pide que le devuelvan sus papeles.