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| Abr 19, 2013 | Columnistas

La reparación de la obra pública

Gilberto Camargo Amorocho. columnista de GENTE

Gilberto Camargo Amorocho

Numerosas reflexiones se vienen a la cabeza cada vez que paso por una calzada u obra pública deteriorada, sobre todo cuando noto que pasa el tiempo y no se repara.

Hay varios ejemplos: El cruce de la vía a Barrancabermeja cuando de entrar al barrio el Poblado de Girón se trata. Allí desde noviembre de 2012 existe una caja de inspección en el carril rápido sur-norte que se hundió y han sido bastante los accidentes y sustos que ha ocasionado, dado que su localización está enseguida de una curva.

La única gestión oficial ha sido colocar unas barreras preventivas de plástico. Es extraño que ni el alcalde de Girón y los responsables de la concesión hayan solucionado el impase, es mucho tiempo. Igual en la mayoría de las calles de Bucaramanga. No puedo creer que nuestros gobiernos sean insensibles y poco trascendentes.

El proceso de reparar un daño es un método bueno para evaluar una gestión pública y conocer si está actuando legalmente en cuanto a la protección de los derechos e intereses colectivos (Art. 144/Código de Procedimiento Administrativo). Allí vemos qué tanto predomina la técnica y el servicio abnegado con sentido común.

Sería bueno llevar una tabla comparativa entre ocurrencia del daño, días en reparar y solución satisfactoria por parte de la comunidad afectada.

La resultante sería un indicador valioso para calificar desempeños.

Invito a las autoridades responsables del poder ejecutivo a que evaluemos la gestión en este campo y hacer los respectivos correctivos.

Pensemos que en lo referente a las vías públicas la atención debe ser inmediata, es una de las causas que han producido indicadores altos por morbi-mortalidad en los observatorios de salud del país.