Menú de categorías

| Nov 22, 2013 | Nuestra Gente

El sabor que se posicionó hace 25 años

Juan Manuel Serrano, María Ximena Rojas y Felipe Serrano.

Juan Manuel Serrano, María Ximena Rojas y Felipe Serrano.

Exquisités, pollo y cliente.

Juan Manuel Serrano y Felipe Serrano llevan 25 años manteniendo la relación intrínseca entre estas tres palabras y que han arrojado como resultado el nombre que hoy resuena en los amantes de la buena comida: Jarri’s.

Ellos son los creadores de un sabor único que une a familias bumanguesas desde el 15 de diciembre de 1988, día en que pusieron en marcha el trabajo planeado meses atrás y en el contaron con diez colaboradores.

“La idea surgió por el socio principal quien detectó la necesidad de crear un sitio moderno y cómodo de comidas rápidas”, manifestó Felipe Serrano, cofundador.

Empezaron entonces a obtener toda la información respecto al sector, a las máquinas, proveedores y a la logística que daría apertura a su primera oficina, ubicada en el barrio Diamante II.

“Se compraron las dos primeras máquinas con una oferta de 150 sillas y 350 metros cuadrados… así empezamos y hoy podemos decir que lo que vemos a diario, la fidelidad de nuestros clientes y las visitas masivas en días como el domingo son el resultado de toda una inversión tecnológica propia para la ciudad”, explicó.

¿Por qué pollo?

Este par de socios santandereanos supo aprovechar el auge que desde esa época avanza en Santander y es su posicionamiento a nivel nacional en el sector avícola.

Por eso, sin haber crecido en este mundo le apostaron a empaparse del tema y además incursionar en la línea broaster pero con un toque innovador.

“El sistema tipo broaster permite que la manipulación de un operario sea escasa y por lo tanto es más higiénico”, comentó.

Entonces empezaron a ofrecer un producto que se vende en cualquier parte del mundo pero que muy pocos en este país lo hacen con estándares particulares.

Uno de ellos es el adobe que hoy y luego de un año de haber abierto puertas sigue intacto.

Esta receta fue hecha por los mismos clientes quienes el primer año fueron ayudándoles a hacerla, a ponerle o quitarle ciertos ingredientes como pimienta o azafrán, entre otros.

Al cabo de un año de cambios no les volvieron a sugerir nada y hoy es el mismo.

Otro factor que los diferencia es el sistema de refrigeración y la fritura.

Para eso, hace 12 años desarrollaron un esquema de mejoramiento de la calidad del aceite junto con el Centro de Desarrollo Productivo de Alimentos, CDPA de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Además trabajaron con Saceites en un programa para caracteriazar el aceite de fritura de pollo que usan hoy en día.

Estos avances les permitió continuar en su objetivo de excelencia en la calidad de los productos que ofrecen.

“El aceite de broaster se debe manejar con cuidado y esto nos ayudó a detectar cuándo un aceite sirve o no. También controlamos el estado del aceite con unos monitores de grasa diseñadas para restuarantes y que según tengo entendido en el país no lo usan más de cuatro marcas, entre esas estamos Mc Donalds y nosotros. Con esto cuidamos no solo el producto para que no tome otro sabor y también la salud de quienes lo cosumen”, explicó.

Y fueron creciendo

“En este aniversario queremos agradecer a Bucaramanga por su apoyo. Es bonito luego de haber tenido ilusiones y éxitos ver este resultado, pues esta empresa es de los clientes y para los clientes”, dijo Felipe Serrano

“En este aniversario queremos agradecer a Bucaramanga por su apoyo. Es bonito luego de haber tenido ilusiones y éxitos ver este resultado, pues esta empresa es de los clientes y para los clientes”, dijo Felipe Serrano

En menos de un mes estos empresarios celebran las bodas de plata y al tiempo recuerdan que en 1988 empezaron a darle vida a una idea con muchas ilusiones, expectativas y entusiasmo.

“El conocimiento previo era básico para crear una empresa de este estilo y con el trabajo diario crecimos, con jornadas muy largas, escuchando al cliente, a colaboradores, haciendo ajustes requeridos bien fuera por desconocimiento o por mejorar porque uno no se las sabe todas… y así empezamos a categorizar esa experiencia”.

Queriendo crecer y llegarles a más personas fue como nacieron a los tres años las sucursales de El Centro (carrera 18) y cerca al Teatro La Riviera. Luego empezaron a ofrecer el servicio a domicilio.

Hoy tienen 9 puntos de venta más el de San Gil y Barrancabermeja.

Además su proyección de ampliar el mercado se mueve hoy en día pues adelantan todas las gestiones necesarias para abrir en agosto de 2014 su punto en el nuevo centro comercial que tendrá Piedecuesta.

A eso se le añade el número de empleados, pues mientras hace 25 años tenían 10 hoy cuentan con 205. Y entre esos cambios estructurales también está el ingreso de gente joven y talentosa en áreas como ingeniería industrial, administración de empresas, ingeniería de mercados, ingeniería financier e ingeniería de telecomunicaciones…

“Además hace dos años creamos la subgerencia, cargo ocupado por María Ximena Rojas, sobrina de esta casa y muy pilosa”.

También han modificado el sistema de pedidos, pues hoy cuentan con un call center, un servidor de comunicaciones con un cable de 50 pares de líneas telefónicas.

Días duros…

Mientras muchos descansan el domingo, la familia Jarri’s labora arduamente durante todo el día, desde los jefes hasta los domiciliarios.

“Vengo ese día a la empresa porque en cualquier compañía donde ocurren cosas importantes también suceden factores internos y externos que pueden alterar el normal funcionamiento del trabajo y para eso estamos aquí, para dar soluciones prontas. El domingo ocurren las ventas más importantes, vienen más personas y es una realidad que no podemos cambiar y a la que hay que seguirle poniendo frente”, concluyó.