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| Ene 30, 2015 | Columnistas

Revaluación vs. devaluación, reto a la competitividad

GENTE DE CABECERA

ÍScar Javier Zambrano Valdivieso

Por Óscar Javier Zambrano Valdivieso / Economista – Administrador de Empresas

Iniciando el año 2015 vemos en noticias el temor de algunos sectores de nuestra economía, en el caso nuestro la local, preocupados por la dinámica presentada en relación con la cotización del peso colombiano frente al dólar estadounidense.

Pero ¿por qué tanta preocupación y temor? Apreciado lector de Cabecera, para responder a la pregunta anterior definamos primero los términos.

La ‘revaluacion’ se define como el aumento del valor de la moneda nacional con respecto al de las monedas extranjeras. Para nuestro caso representa un exceso de oferta de dólares estadounidenses en el mercado. La ‘devaluacion’ por el contrario, es la disminución en el valor de la moneda nacional respecto de alguna o varias monedas extranjeras, es una escasez de oferta de dólares estadounidenses en el mercado.

La revaluación es bien recibida por quienes tienen que hacer pagos en dólares puesto que entre más revaluado esté el peso, menos pesos darán por los dólares requeridos para hacer sus pagos. En este grupo encontramos a los importadores quienes en la medida en que se revalúe el peso, deben pagar menos pesos por sus importaciones, lo que les significa un gran beneficio pues tienen posibilidad de aumentar el margen de utilidad o disminuir los precios de sus productos, lo cual los hace mucho más competitivos en el mercado nacional, en detrimento claro está de los productores nacionales.

Los más perjudicados por la revaluación del peso son los exportadores y quienes reciben remesas del exterior ya que cada día ven como reciben menos pesos por los dólares recibidos, lo que indudablemente afecta sus finanzas.

Con la devaluación también cambia la rentabilidad y perspectivas de los sectores económicos. Aquellos con alto valor agregado nacional, tales como la producción y comercialización de flores y banano entre otros, son favorecidos; por otra parte, la sustitución de importaciones se estimulará y todo ello terminará favoreciendo sectores como confecciones, textiles y productos de cuero.

En conclusión, a pesar de que existen políticas macroeconómicas para poder minimizar el impacto de ambas situaciones, lo cierto es que debemos estar preparados para poder afrontarlas y sacar la mejor oportunidad del mercado para ser competitivos en el actual entorno coyuntural.