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| May 13, 2016 | Columnistas

El bumangués del futuro

Gilberto Camargo

Gilberto Camargo

Gilberto Camargo – Arquitecto y esp. en Educación Ambiental

Con los cambios que tendrá la vida urbana, el bumangués de los próximos 50 años deberá ser un ciudadano que se adelante a muchos colombianos en su manera de pensar y habitar ciudad. Será un ciudadano culto políticamente; eso se reflejará en la dirigencia elegida.

Desde la alcaldía habrá medidas trascendentales para perdurar esa cultura, pues las Jacs serán: consultivas permanentes del poder y constructoras de ciudadanía. Se dictará en las instituciones educativas la asignatura urbanidad y civismo con énfasis en el proceso histórico del desarrollo urbano, se describirá la ciudad que  habitaron los Guanes, hasta comprender por qué la autopista a Floridablanca jamás se hizo pensando en Metrolínea.

La tolerancia, la censura social, la defensa y aplicación de los principios constitucionales serán el pan de cada día. Su formación tendrá niveles altos, pues habrá un sistema de educación pública, incluida la universitaria, donde es accesible a todos, dada la visión y gestión mancomunada, entre alcalde y concejales.

En su actuar urbano, el bumangués será un ser con alto sentido común, se quejará menos, se volverá participativo, siempre será parte de la solución. Comprenderá el significado de la convivencia armónica, el nosotros, el derecho ajeno a ser diferente y ser solidario; además vivirá con menos obligaciones, las tasas de natalidad serán bajas, utilizará más el transporte masivo, la bicicleta y menos el vehículo, se medirá en el manejo del consumo.

El bumangués se convertirá en un erudito en el ambiente natural, las fuentes de energía tendrán variedad de alternativas, no dependemos solo de embalses o de la gasolina, su huella ecológica tendrá calificación alta, se notará en el número de hectáreas recuperadas de vida silvestre, volverá al canasto para hacer mercado, los fiqueros volverán a ser profesión solvente, será una ciudad libre de plástico. Dada la gestión pública, se podrá volver a bañar en el río de Oro y por fin, Santurbán, por consulta popular será definido como lugar sagrado para la vida y la Unesco lo declarará patrimonio de la humanidad.