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| Ene 19, 2018 | ¿Qué pasa?

Ni de día ni de noche hay tranquilidad a causa del ruido

La carrera 33 con calle 38 también se ha convertido en una zona de ‘ruido insoportable’ proveniente de bares y otros establecimientos, según reportaron los residentes. - Fabián Hernández/GENTE DE CABECERA

La carrera 33 con calle 38 también se ha convertido en una zona de ‘ruido insoportable’ proveniente de bares y otros establecimientos, según reportaron los residentes. – Fabián Hernández/GENTE DE CABECERA

Diana Lucía Díaz Patiño / GENTE DE CABECERA

 

Camilo Traslaviña fue uno de los miles de ciudadanos que recibió con alegría la noticia de la puesta en marcha de un Código de Policía renovado, que prometía ser más eficiente y acorde con las principales problemáticas de las ciudades y, en especial, de su barrio.

De manera especial, Camilo tenía la esperanza de que la aplicación de este nuevo Código mermara uno de los grandes dolores de cabeza de él y sus vecinos: el ruido ocasionado por los establecimientos como bares y discotecas; problemática que se vivió con especial intensidad en las pasadas fiestas de fin de año.

“Ya han transcurrido varios meses, no solo de pedagogía sino de su ejecución, y vemos cómo nuestro sector sigue inundado de establecimientos comerciales de todo tipo que producen ruido, en algunos casos estrepitoso (…) sin que ninguna autoridad de Policía o la misma Alcaldía Municipal hagan algo al respecto”, asegura Camilo.

Además de Cuadra Play, otra zona-foco de este tipo de ruido es la carrera 33 con calle 38, donde también funcionan varios bares.

“Aunado a lo anterior están los grupos de mariachis y vallenatos que se dedican a ensayar mientras consiguen clientes potenciales sin medir las consecuencias para la salud física y mental de los que infortunadamente vivimos en los alrededores”, agrega el ciudadano.

 

De noche, pero también de día

La molestia por el sonido exagerado que emiten algunos locales comerciales ha dejado de ser exclusivo de la noche.

Así lo afirma José Vecino, habitante de Tejaditos, quien denunció a esta Redacción que en su barrio existe un supermercado que los fines de semana, “desde tempranas horas” pone música y ofrece sus productos a través de parlantes, “a altos decibeles de sonido”, situación que se repite en otros puntos del sector, afectando a los residentes cercanos.

José, al igual que Camilo, se cuestiona por qué no se aplica el Código de Policía, teniendo en cuenta que este tipo de práctica de ventas no está permitida.

Hace un llamado además a los comerciantes para “suspender inmediatamente esta práctica, la cual perjudica a residentes de apartamentos y casas adjuntas, generando fastidio, desprestigio de la marca y por ende desistimiento de compra”.

 

En ‘Cuadra Play’ reina el desorden; así lo perciben sus vecinos. Además de los altos sonidos de algunos establecimientos, se han vuelto comunes otras problemáticas; como el pasado mes, cuando se presentaron dos riñas que dejaron igual número de heridos en esta zona.

 

¿Qué dicen las autoridades?

La Secretaria de Salud y Medioambiente municipal Adriana García-Herreros, afirmó que los controles a establecimientos comerciales son constantes.

El más reciente en Cabecera fue realizado el primer fin de semana del año y dejó como resultado un sellamiento.

Otros establecimientos (no se precisó la cantidad) en los que se encontraron fallas recibieron actas o “llamados de atención”. A ellos se les hará seguimiento para verificar que solucionen la fallas detectadas.

La funcionaria agregó que la dependencia se ha enfocado en “educar a la comunidad en cuanto a estos factores que presentan quejas o entorpecen la convivencia con sus vecinos”.

Por eso, además de los mencionados controles se han implementado estrategias preventivas como talleres y campañas, de la mano con Secretaría del Interior y la Policía.

Por su parte, los residentes piden mano dura para frenar estas situaciones, que de acuerdo con sus palabras perturban el ambiente y la tranquilidad del vecindario.

“El llamado es a las autoridades competentes a revisar la legalidad de estos establecimientos comerciales, y si realmente cumplen con las normas de insonorización o por el contrario existe una abierta competencia por el que más ruido haga.

Recordarles que como propietarios de inmuebles pagamos impuestos costosos que ayudan a costear obras de impacto social frente a establecimientos o grupos informales que no lo hacen y que contradictoriamente están afectando la salud de todos”, agregó Traslaviña.

 

En cifras

1.466

comparendos se impusieron en Bucaramanga durante 2017 por consumir licor en espacio público. Por riñas fueron 705.

 

¿Cómo controlar este problema dentro de un conjunto o edificio?

Según explica el abogado Ramiro Serrano, el personal de la Policía no está autorizado para ingresar a un inmueble sin autorización escrita; solo en ciertos casos especiales, pero una queja por ruido no es uno de ellos.

De todos modos, agrega que si se hace un llamado a la Policía en caso de ruido o riña, este debe ser hecho por un copropietario o el administrador (quien es el que autoriza el ingreso de los uniformados).

Esto si la infracción se comete dentro del área común. Pero “si la infracción se comete dentro de un área privada, es necesario que la autoridad de policía requiera al infractor, y en caso de no acceder (en el caso del ruido) se adelantará por intermedio de los procesos verbales descritos en el Código de Policía” (ver artículo 223).

A su vez, voceros de la Policía indicaron que “el administrador está en el deber y obligación de informar de forma oportuna y con evidencias contundentes los comportamientos contrarios a la convivencia ante la Inspección de Policía, la cual inicia y adelanta el proceso verbal abreviado para la imposición de la medida correctiva a que haya lugar”.