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| Nov 15, 2019 | En estas calles, Portada

Parque del Agua: una obra de orgullo arquitéctonico

Suministrada / GENTE DE CABECERA

Por: Edward Grimaldos Gómez

Desde finales del año 2003, Bucaramanga cuenta con un parque dedicado exclusivamente para rendir homenaje a uno de los elementos de vital importancia en la vida de los seres vivos, el agua.

Se trata del “Parque del Agua”, una construcción que además de ayudar a embellecer la ‘Ciudad Bonita’, ha sido reconocida por múltiples expertos en temas de arquitectura y urbanismo, porque encontraron en ella la perfecta combinación de la ingeniería, la arquitectura y la naturaleza.

Desde hace poco más de 15 años, esta importante obra del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, Amb, se convirtió en orgullo para la ciudad y referente de obras con impacto estético y ambiental en el nororiente del país.

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Por eso, en esta edición, la revista Gente de Cabecera reconstruyó parte de la historia de este armonioso parque, con el fin de recordar la transformación de este lugar, que siempre estuvo destinado a ser un punto de encuentro familiar.

Antes y durante su construcción

Así se veía desde afuera, sobre la avenida Quebradaseca, el cerramiento del predio donde actualmente funciona el Parque del Agua. -Suministrada / GENTE DE CABECERA

Aquel terreno, donde hoy en día funciona el parque, fue desde aproximadamente los años 30 la famosa planta de tratamiento “Los Tanques Morrorico”. Un lugar en el que además de prestar el servicio de abastecimiento de agua potable, se convirtió en lugar de recreación para cientos de familias bumanguesas.

Así lo recuerda Víctor Julio Azuero, quien fue gerente del Amb, y actual presidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI. Para este hombre, los recuerdos de su infancia tienen un espacio en aquel lugar donde asegura iba de paseo con su familia.

“Allá había lagos, patos y los tanques de tratamiento. Era abierto al público y era muy acogedor, la gente iba los domingos allá de paseo, y mi familia no era la excepción”, comentó.

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Sin embargo, hace cerca de 30 años el parque tuvo que ser cerrado por razones de seguridad, dicen algunas personas. Razón por la cual su carácter de público se fue deteriorando.

Es así como en el año 2001, bajo la gerencia de Víctor Azuero, el Amb decide hacer una remodelación de este lugar, para adecuar su sede administrativa.

“Ya había un proyecto planteado, también era cerrado a la gente y solo se tenía en cuenta construir la sede administrativa. Así que se me metió la idea de devolverle a la ciudad aquel espacio familiar que algún día disfruté y que aún recuerdo”, señaló el presidente de la SSI.

El agua es la protagonista en este parque, que según su principal impulsor genera una sensación de paz y armonía en cada transcurrir. Una sensación que se complementa con amplias zonas verdes, largos senderos ecológicos en diferentes materiales. El acceso es gratuito.- Archivo / GENTE DE CABECERA

Fue así como convocó a los mejores arquitectos, ingenieros y paisajistas para que entre todos diseñaran un lugar en perfecta armonía con la naturaleza y en la que su protagonista siempre fuera el agua.

Dentro de ese selecto grupo se destaca el arquitecto Germán Samper, el ingeniero Gabriel Hernández, el senderista Lorenzo Castro y el paisajista Alfonso Leiva.

“Convoqué al mejor equipo para desarrollar un proyecto que tenía como eje la naturaleza. Ellos tenían encima obras de importancia como el Museo del Oro y cientos de senderos ecológicos en Bogotá y varios reconocimientos por su labor”, explicó Azuero.

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Los diseños y la construcción del parque tomaron cerca de tres años, culminando y haciendo entrega oficial de la obra en diciembre del 2003.

El parque se construyó en su totalidad con recursos propios de la administración y el valor rondó los $3.050 millones de la época, representados en obras civiles, materiales y equipos.

Reconocimientos

• XIX Bienal de Arquitectura en Cartagena Colombia 2005 (Premio Karl Brunner).

• XIV Bienal de Arquitectura: Quito – Ecuador 2006 (Primer Puesto Categoría Diseño Urbano y Paisajismo), reconocimiento compartido con el Parque de las Garzas, de Belén del Pará (Brasil), de la Arquitecta Paisajista Rosa Grena Kliass.

• Declarada una de las obras más significativas de la arquitectura en los últimos 25 años por la Sociedad de Arquitectos Colombiana. • Publicado en la Revista Terracota No. 17 de Noviembre de 2006.

• Publicado en la Revista Landscape Architectura, órgano oficial de la Sociedad Norteamericana de Arquitectura Paisajista, ASLA.

• Primer Congreso Internacional de Arquitectos Paisajistas del Brasil 2006, declarado “Fuera de Concurso”, en la muestra de trabajos de América Latina. Actualmente se expone en las seccionales de Arquitectura y las facultades de las principales ciudades del Brasil.

Los diseños

El principal interés de los impulsores de la construcción del Parque del Agua fue devolverle a la ciudad el carácter familiar que tuvo el parque hace cerca de 50 años atrás cuando aún se conocía como “Planta de Tratamiento Morrorrico”. -Suministrada / GENTE DE CABECERA

Como se mencionó anteriormente, el parque es una obra arquitectónica merecedora de múltiples reconocimientos. Estos fueron entregados aceptando que es un espacio donde no solo se aplica la función recreativa sino la didáctica, pues combina agua y naturaleza como elementos vitales para los seres humanos, permitiéndonos expandir el conocimiento sobre su valor.

Además da a entender el objetivo que es preservar el significado y la historia del sitio, tratando al agua como lo hacen los ingenieros hidráulicos.

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Otro de sus atractivos fueron los “Senderos Ceremoniales”, que están hechos con piedra de Barichara, colocada por artesanos oriundos del municipio de Villanueva. Es una referencia a los senderos ceremoniales indígenas, enfatizando el aprovechamiento de réplicas de la cultura precolombina Agustiniana.

“Recuerdo mucho que para la construcción de los senderos y demás obras en piedras trajimos muchos artesanos de Villanueva a trabajar, ellos esculpían la piedra al tiempo generando un sonido muy particular y melodioso”, agregó el ex gerente del Amb.

Senderos que se complementaron con tramos en madera y triturado, que tenían la finalidad de ofrecer al visitante la posibilidad de entrar en contacto con diferentes texturas.

Así mismo, Azuero resalta el tamaño de los espejos de agua. Según cuenta, muchas personas los criticaron porque no entendían el objetivo.

“Los espejos de agua así de grandes se pensaron como una forma de ofrecerles a los visitantes la opción de ver a través del reflejo del agua la naturaleza a su alrededor, desde otra perspectiva, haciendo una perfecta conjugación con el ambiente”, explicó.

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Suministrada / GENTE DE CABECERA

A lo anterior se le sumaron grandes extensiones de jardín que acompañaron las especies de árboles existentes, así como unas vigas en piedra de Barichara, que evocan el inicio de la arquitectura.

Cabe destacar que para la construcción del Parque del Agua se aprovecharon las instalaciones existentes cambiando su uso por medio de un “acto de sensatez y de economía urbana”. Del acueducto que entró en desuso se aprovecharon dos elementos básicos: los tanques de agua y una zona de árboles ya desarrollados.

«He líderado muchas obras y con gran cantidad de dinero, pero ver que esta que fue construida con pocos recursos está al servicio de la gente y fue pilar del desarrollo de la ciudad, es una satisfacción enorme de saber que cumplí con mi deber», Víctor Julio Azuero.

Una obra de desarrollo

Gracias a que esta obra arquitectónica ha sido reconocida en escenarios nacionales e internacionales, son decenas de visitantes colombianos y extranjeros los que llegan atraídos por este bello parque.

Así mismo, para Azuero esta obra fue un gran apalancador de desarrollo urbanístico en el sector, que hace unas décadas era observado con desprecio o catalogado como “deprimido”.

Suministrada / GENTE DE CABECERA

“Puedo decir que fue una de las primeras obras de calidad estética que se realizó en la ciudad. Eso permitió que el sector se convirtiera en lugar para construir conjuntos residenciales y un centro comercial como Megamall. La gente me decía que había hecho una obra estrato seis en un lugar de estrato dos”, mencionó Víctor Azuero.

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Ese mismo desarrollo es lo que hoy en día lo ha convertido en punto de referencia en el sector, así como para el desarrollo de un “terminalito” de transporte, que por su ubicación y arquitectura ofrece las características adecuadas.

Claramente ese no fue el objetivo, pero por estar ubicado en una de las salidas de la ciudad y por tener un espacio tan amplio ha adquirido este uso. Antes era imposible que alguien esperara ahí porque sencillamente no había andén, hoy es casi que una plazoleta”.