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| May 15, 2009 | Nuestra Gente

El jinete de la ESSA

Vamos a tener una visión global, sin miedo a cosas grandes: Una empresa como la Electrificadora debe desmediatizarse.

No debemos enredarnos en pequeñeces que es lo que a veces nos ocurre a los santandereanos que somos tan críticos que vivimos enfrentados unos a otros y perdemos oportunidades.

Debemos reconocer nuestros valores. Uno no puede mirar hacia fuera y despreciar lo propio sino aprovechar todo. Pondré al servicio de la empresa mi experiencia de conocer otras culturas.

Carlos Alberto Gómez GómezCarlos Alberto Gómez Gómez es Ingeniero Eléctrico de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia), especialista en sistemas de distribución de energía eléctrica de la University of Trondheim – The Norwegian Institute of Technology (Trondheim, Noruega).

Es conferencista de diferentes cursos y asesor de la CAG Ltda, empresa especializada en proyectos de eficiencia energética, telecomunicaciones, civiles y arquitectónicos. Fue presidente de Ecogás socio fundador y gerente de CAG Ltda; así como de otras empresas del sector.

Amante del trabajo tanto como de los caballos, Carlos Alberto Gómez Gómez se montó en el potro de la Empresa Electrificadora de Santander –ESSA- sin que lo estuviera buscando.

Un día fue llamado para que asumiera las riendas de esta empresa y no tuvo que pensarlo mucho para dar el sí.

De esta forma volvió a la entidad que en 1975 lo tuvo en su nómina de San Gil como ingeniero auxiliar.

Con su tono cordial y su gran amabilidad va recordando y esbozando momentos de su vida que hoy lo tienen como uno de los ejecutivos más importantes del departamento.

Carlos Alberto nació en Bucaramanga fruto de una mezcla de socorrano con zapatoca, que le ha dado ese temple para manejar importantes empresas y cautela para tomar las decisiones adecuadas.

Tal vez de ahí y de su formación académica dentro y fuera del país como ingeniero es que se ha ganado el reconocimiento en grandes proyectos como Ecogas.

Pese a que su vida ha estado muy ligada a los cálculos, las cifras, las estadísticas, los proyectos y la planeación, no ha dejado de lado una de sus grandes pasiones: los caballos.

Por los años 90 se organizó con un grupo de diez amigos para fundar una academia de equitación (El Cortijo), con la cual participaron en varios torneos y fueron sede de un nacional.

Y aunque no se considera un buen jinete, sí reconoce que su amor por los equinos sigue intacto, razón por la cual aún conserva un par de ejemplares en su finca donde sigue montando de manera recreativa.

Otra de sus pasiones es la literatura a la cual le dedica tiempo, sin poner mayor reparo en uno u otro tema especial. Sin embargo, últimamente lo ha cautivado la exploración del universo.

Libros sobre la historia de las galaxias y de la Tierra decoran su biblioteca y son tema frecuente de consulta.

De ahí que haya podido tener un bagaje intelectual que le permite analizar el cambio climático como un fenómeno asociado a elementos propios del desarrollo de las galaxias y el universo.

Así es Carlos Alberto Gómez Gómez, un bumangués sencillo, trabajador, que ha recibido elogios por su nombramiento y a quien lo describen quienes lo conocen como un hombre apasionado por todo lo que hace, pero especialmente por su familia.

Carlos Alberto Gómez Gómez

Carlos Alberto Gómez Gómez

‘Muchiliar’ es muy bueno

Otra de sus grandes pasiones es viajar.

Desde cuando se especializó en Noruega le quedó ese gusto por conocer el mundo. Es por eso que ha recorrido varias veces parte de Europa y no se cansa de admirar algunas de las maravillas que allí se observan y que hacen parte de la historia del planeta.

Si se le pide alguna recomendación para viajar a Europa es muy claro:

“Si es joven y no ha ido a Europa, muchiliar, coger un tren y salir de una ciudad a otra.

Si es una persona con alguna experiencia o cierta edad es mejor que se concentre en ciertos sitios.

Es obligatorio ir a conocer toda la parte histórica de Italia, de Francia, de España.

Ahora prefiero no llegar a grandes hoteles, sino a ciudades pequeñas y disfrutar lo que es la vida europea típica.